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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO
lunes, 5 de noviembre de 2012
El abismo que separa la "o" de la "a"
Misa de niños. Una niña sube a hacer las peticiones. Trabajosamente, trata de descifrar cada una de las palabras que se le presentan como auténticos jeroglíficos egipcios. El esfuerzo es superlativo. Inspira hondo dispuesta a que al menos una de aquellas frases le salga de un tirón. Inclina levemente su cabeza hacia el papelito que sujeta con ambas manos y afirma: "Roguemos por las vacaciones sacerdotales y religiosas". Los feligreses allí reunidos respondemos con convicción: "Te rogamos, óyenos".
Como el Señor nos oiga mucho, lejos de llenar seminarios y monasterios los vamos a terminar de vaciar.
Confiemos en que las vacaciones se acaben pronto y comiencen a proliferar las vocaciones, si no, crudo lo llevamos.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Carta a Michael Ende
Querido Michael:
Cada estrella del firmamento es única; con todo, hay algunas
que poseen una luz especial que las hace sobresalir sobre las demás. Así es tu
obra, especial, cautivadora, innovadora, bella, luminosa.
Recuerdo cuando leí Momo.
En mi caso esta afirmación es muy significativa, pues si de algo carezco es de
memoria. En aquel entonces trabajaba en una empresa que divinizaba la cuenta de
resultados: “nuestro objetivo es maximizar la rentabilidad de los accionistas”,
repetían machaconamente jefes, jefecillos y voceros varios. Sólo contaba el beneficio
rápido, a cualquier precio; “orientación a resultados”, decían; y eso se
traducía en que había que exprimir a los clientes con toda suerte de ardides. Y
yo veía a los hombres de gris de los que me hablabas y temía acabar por
convertirme en uno de ellos. Al final sólo eran humo que transformaban en humo
la vida de la gente. La pequeña Momo tenía razón, al menos yo era capaz de
verlo, no todo estaba perdido. Un día pude marcharme de allí y regresar, hasta
donde me fue posible o supe, con Momo, Beppo y Gigi.
Y cómo no recordar La
Historia Interminable; genial, apasionante, inspiradora. Auténtica Capilla
Sixtina de la literatura infantil y fantástica. Qué viveza, qué profundidad,
qué originalidad desde el primer momento: “Libros de ocasión. Propietario: Kah Konrad Koresnder” impreso al revés,
porque el ojo del narrador veía la puerta desde el reverso. Y las alternancias
de las historias jugando con los colores. ¿Dónde empieza y dónde fina lo
imaginario en nuestra vida? ¿O, acaso, nuestra vida sólo se realiza
imaginativamente?
La princesa necesitaba un nombre nuevo, pero este no estaba dado de antemano. Fantasía sólo podía existir si un niño era capaz de fantasear y darle existencia. Ese niño era Bastián, gordito, solitario e inseguro. Pero la fantasía también tiene un riesgo. Sumergirnos en el imaginario olvidando completamente la realidad puede abocarnos a la locura.
Querido Michael, dicen que el cáncer pudo contigo, pero no
es verdad, tú no te has ido del todo. Bastián se preguntaba qué había en los
libros cuando estaban cerrados. Él sabía que para vivirlos tenía que leerlos,
pero también que, de algún modo, los personajes e historias ya estaban allí
antes de que él abriera las tapas. Michael, ahí te has quedado tú, esperándonos
para alumbrar, una vez más, las vidas de tantos personajes que un día soñaste.
Sólo hace falta despegar las tapas y embarcarse en la emocionante aventura de
leer.
Gracias por esos libros que forman parte de ti y, también,
de nosotros.
Te saluda con afecto tu amigo:
Rafael
lunes, 29 de octubre de 2012
Teruel existe, yo me lo encontré
Partí en mi súper-bólido en busca de la ciudad perdida: Teruel. Iba acompañado de mi indómita ahijada, Inma Potter, jefa de Prensa y cantante Youtubera. ¿Existiría Teruel a pesar de que algunos lo hubiesen podido negar durante siglos, como sucedió con Troya? ¿O, por el contrario, sería fruto del ensueño de algunos ilusos, como ha acaecido con la Antártida?
Tras subir autovías, sumergirme en autovías, adentrarme en autovías, y atravesar autovías, llegué a Teruel Sí, amigos, ¡Teruel existe! Yo me lo encontré.
Con arrojo sin par, me adentré con el coche por sus calles. Otros vehículos se habían adelantado a coger absolutamente todos los aparcamientos, con lo cual mi extrema puntualidad se vio, una vez más, mancillada. ¡Qué afrenta! Cuando por fin conseguí aparcar, me encaminé al lugar donde la ilustre ilustradora Marta Boza me esperaba haciendo alarde de una santa paciencia envidiable (pido que se haga constar este hecho en su futuro proceso de canonización. Es más, propongo que se vayan iniciando los trámites para el mismo, ¡ya!). Estábamos, nada más y nada menos, que en la librería Royo, propiedad de Merche, a la que aprovecho para mandarle un saludo.
Apenas me acerqué al escaparate, de mis ojos surgió un destello, pues comprobé que en la región de los dinosaurios sus primos hermanos los dragones tienen cabida. Allí estaban Crispín y el dragón Agamenón, ¡y nada menos que junto a Ken Follett! (menudo apellido)
Pero lo mejor estaba por llegar. ¡El tesoro! Sí, no hay aventura que se precie si al final no se encuentra un tesoro. Y yo lo hallé. En realidad eran muchos, uno se llamaba Jorge, otra Maya, otra Marta... y había muchos más. Cada uno portaba una bolsa con chuches que les había regalado Merche, la propietaria (por si antes no había quedado claro).
Juntos nos aventuramos en las andanzas de Crispín y el dragón Agamenón. Lo pasamos genial.
Luego el grupo de exploradores, entre los que estaba mi amigo Pepe (creador de creadoras), nos fuimos a comer como Dios manda, para festejar que estamos vivos, que no es poco (a fin de cuentas la inmensa mayoría de la humanidad no lo está).
Y colorín colorado, esta crónica se ha acabado.
Tras subir autovías, sumergirme en autovías, adentrarme en autovías, y atravesar autovías, llegué a Teruel Sí, amigos, ¡Teruel existe! Yo me lo encontré.
Con arrojo sin par, me adentré con el coche por sus calles. Otros vehículos se habían adelantado a coger absolutamente todos los aparcamientos, con lo cual mi extrema puntualidad se vio, una vez más, mancillada. ¡Qué afrenta! Cuando por fin conseguí aparcar, me encaminé al lugar donde la ilustre ilustradora Marta Boza me esperaba haciendo alarde de una santa paciencia envidiable (pido que se haga constar este hecho en su futuro proceso de canonización. Es más, propongo que se vayan iniciando los trámites para el mismo, ¡ya!). Estábamos, nada más y nada menos, que en la librería Royo, propiedad de Merche, a la que aprovecho para mandarle un saludo.
Apenas me acerqué al escaparate, de mis ojos surgió un destello, pues comprobé que en la región de los dinosaurios sus primos hermanos los dragones tienen cabida. Allí estaban Crispín y el dragón Agamenón, ¡y nada menos que junto a Ken Follett! (menudo apellido)
Pero lo mejor estaba por llegar. ¡El tesoro! Sí, no hay aventura que se precie si al final no se encuentra un tesoro. Y yo lo hallé. En realidad eran muchos, uno se llamaba Jorge, otra Maya, otra Marta... y había muchos más. Cada uno portaba una bolsa con chuches que les había regalado Merche, la propietaria (por si antes no había quedado claro).
Juntos nos aventuramos en las andanzas de Crispín y el dragón Agamenón. Lo pasamos genial.
Luego el grupo de exploradores, entre los que estaba mi amigo Pepe (creador de creadoras), nos fuimos a comer como Dios manda, para festejar que estamos vivos, que no es poco (a fin de cuentas la inmensa mayoría de la humanidad no lo está).
Y colorín colorado, esta crónica se ha acabado.
viernes, 26 de octubre de 2012
Un gran descubrimiento se avecina: ¡Teruel!
Colón se topó con América; Nuñez de Balboa halló el océano Pacífico; mientras el doctor Livingstone encontraba el nacimiento del Nilo. El sábado 27 de octubre me he propuesto descubrir si "Teruel existe".
Jamás he ido a dicho enclave, pese a que soy de Zaragoza y estoy a menos de dos horas de allí. Pero mañana, ¡oh mañana! Partiré de expedición en compañía de "Crispín y el dragón Agamenón" para presentarlos en sociedad a las 12:00 en la librería Royo (Plaza Domingo Gascón, 12; antes Plaza del Mercado).
¿Existe Teruel? Pronto lo sabremos.
Seguiremos informando.
jueves, 25 de octubre de 2012
La profesión de mamá
Mi amigo trataba de explicar al menor de sus hijos la
profesión de su mamá. Su esposa trabaja en una
conocida entidad financiera enviando remesas de dinero al extranjero, manejando
los cambios de divisa, etcétera.
-
¿Sabes en qué trabaja mamá? –le preguntó mi
amigo.
-
No.
-
Pues mira, trabaja en un banco, en el
Departamento de Extranjero.
-
¿Y eso qué es, papá? –preguntó el niño de cinco
años sin comprender nada.
-
Verás –aclaró mi amigo-, mamá se encarga de
enviar dinero a otros países.
A su hijo se le iluminó la cara y, con una sonrisa de
satisfacción, exclamó eufórico:
-
¡Mamá es misionera!
Esto sucedió hace una semana. A día de hoy mi amigo todavía no le ha dado mayores explicaciones sobre el particular.
Tratándose de prestigiar a su esposa, está claro que en los tiempos que corren
más vale que su hijo vea a su madre como una misionera que como empleada de
banca.miércoles, 24 de octubre de 2012
Dos presentaciones de libros en un fin de semana. ¡Quién da más!
Mis buenos amigos Natalia y Pablo, "hermanos y residentes en Zaragoza", como decían en el Un, Dos, Tres, van a presentar un libro. Ambos son veteranos aikidokas, hijos de uno de los grandes de este arte marcial, el maestro Santos Nalda.
Precisamente a partir de las experiencias y conocimientos adquiridos en la práctica del aikido han elaborado "Coaching samurai", que ofrece claves para aplicar las destrezas de las artes marciales al mundo empresarial.
Es una buena oportunidad para las personas interesadas en estos temas. Además, contarán con la presencia de José Luis Arjol, quien, entre otras cosas fuera preparador físico del Real Zaragoza.
Será el viernes 26 de octubre a las 19:00 en la Casa del Libro (C/San Miguel 4) de Zaragoza.
Y ya de paso, recuerdo a los miles de millones de turolenses que puedan estar leyendo esta entrada, que al día siguiente, el sábado 27 de octubre, se presenta en la magnífica ciudad de Teruel "Crispín y el Dragón Agamenón". Allí estaremos a las 12:00 en la Librería Royo (Plaza Domingo Gascón 12) la ilustradora Marta Boza y un servidor. Para algún fan de los caramelos, se confirma que sí que habrá, y abundantes...
domingo, 21 de octubre de 2012
"Crispín" presentado en sociedad en el camarote de los Hermanos Marx
No llovía, diluviaba. Acudía a la presentación de "Crispín y el Dragón Agamenón" con tiempo de sobra, es lo que se espera del coautor de un libro, pero una serie ininterrumpida de imprevistos transformaron la puntualidad en tardanza, así que llegué el último, calado y acompañado de mis musas.
En la librería Troa (Zaragoza) no cabía un alfiler, para un autor está muy bien; para el público, algo menos. En cualquier caso y por encima de todo, he de reconocer que me sentía muy feliz. Además, la gente derrochó paciencia y cordialidad a raudales. Los dos "pastores-ayudantes" habían organizado a los niños que esperaban sentados en el suelo a que empezara el cuenta-cuentos. Si no me lo perdí fue porque quien debía contarlo era yo, que si no, ni a eso llego.
Marta Boza, la genial ilustradora, no se dejó llevar por el pánico, y mostró que a sus dotes artísticas une las virtudes estoicas.
Luego llegó el momento de firmar libros. Con mi letra de médico no se sabía muy bien si escribía dedicatorias o extendía recetas. Marta, con mayor claridad y gracia, añadía ovejas a sus dedicatorias.
Muchas, muchísimas caras amigas a las que sólo puedo dar las gracias desde lo más profundo de mi ser.
Y aquí unas fotos.
Interpretando Llegando bajo la lluvia. Además de tarde; como decía un profesor mío, "siempre son los mismos".
Haciendo el cuenta-cuentos a los verdaderos protagonistas del evento.
"Fashion victim" en plena efervescencia.
Los pastores repartiendo caramelos.
Marta Boza y un servidor firmando ejemplares.
Foto "casual" firmando ejemplares.
El simpático trío de libreras, adornadas con sus ovejitas.
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