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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

sábado, 28 de diciembre de 2013

Amigo mío, sé que no piensas como yo sobre el aborto, pero te he escrito esta carta



Querido amigo:

No sé muy bien cómo empezar esta carta. Me gustaría convencerte de algo, pero eso no se estila porque “con-vencer” la gente lo entiende como “vencer-a”, imponerse, y no como lo que es, ganar juntos la partida. En realidad eso es lo que querría, que tú y yo saliéramos victoriosos, unidos, como en tantas otras cosas grandes o pequeñas.

Quiero decirte que veo cómo te has convertido en uno más de los portavoces de quienes abogan por el aborto. Te haces eco de sus consignas, sus ideas, sus imágenes. Verte metido en eso me hace darme cuenta del enorme alcance que ha tenido la presión ambiente capaz de transformar la mentalidad de una sociedad hasta el punto de incorporar a sus filas a personas como tú. La negra nube ha corrompido con sus mentiras los rincones más nobles de gentes de bien que pensáis defender algo bueno sin reparar en la verdadera naturaleza de eso que ahora proclamas.

La vida no tiene absolutamente nada que ver con derechas o izquierdas. No nació en un grupo de opinión, un laboratorio o la sede de tal o cual partido. La vida es un milagro, difícil de comprender, que se despliega ante nuestros ojos sin que lleguemos a captar sus mil matices. El universo entero es pasmoso, con sus cambios y ajustes continuos, pero que aun encima en ese cosmos en permanente transformación exista la vida es algo que inevitablemente se nos escapa.

De entre todas esas maravillas, hay una que sobresale de modo especial, las personas. Esos seres que preguntamos, interpretamos, componemos sinfonías, imaginamos mundos que nunca antes han existido, desentrañamos las leyes de la naturaleza, hacemos proyectos, anhelamos ir más allá… y amamos.

La palabra amor está muy manida, lo sé. Ha quedado identificada con una postal rojo chillón un tanto hortera y con forma de corazón. Pero amar es otra cosa. Es trasladar el mundo entero a otra persona; ponerla por delante; hacer que la creación se mueva a su alrededor; sentirnos más vivos, en nuestro verdadero ser, cuanto más nos volcamos en ese alguien tan especial, alguien único. Amar es descubrir. Otros vemos a tu chica, la podemos tener delante, incluso conversar con ella, pero tú la has descubierto y sabes que cada día puedes encontrar en ella algo nuevo.

No sé si recordarás que en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca a Segismundo lo sacan de la torre donde vivía preso y lo llevan a la Corte, al tiempo lo vuelven a encerrar haciéndole creer que todo ha sido un sueño. Tal es el trastorno que todo esto le produce, que llega a dudar de su propia existencia. Sin embargo le queda una seguridad, algo que no le han podido arrebatar, su amor por Rosaura:

“Sólo a una mujer amaba
que fue verdad creo yo
en que todo se acabó,
y esto sólo no se acaba”.

Es poesía, sí, pero nacida de la experiencia de la vida. Yo, Rafael Hidalgo, que vi la luz en Zaragoza un caluroso verano, dudo de muchas cosas, de demasiadas probablemente. Columnas que antes me parecían inamovibles han caído. Todo parece venir con fecha de caducidad o, como mínimo, estar bajo sospecha. Pero de una cosa estoy seguro, de que quiero a mis hijas. No sé cómo serán mañana, si me querrán o renegarán de mí, si tendrán una vida plena o llevarán una existencia mezquina; de lo que sí estoy seguro es de que deseo con toda mi alma que sean felices, que sean ellas mismas, que sepan querer y se rodeen de personas que las quieran de verdad. Con mis limitaciones y torpezas, incluso con mis mezquindades a cuestas, las quiero.

Mirar de verdad a una persona es mirarla amorosamente (no pastelosamente, insisto); verla como quien es, con todas sus posibilidades, alguien único e irrepetible, que nos llama a dar lo mejor de nosotros mismos, aunque luego quizá no podamos o no sepamos.

Por eso arrebatar la vida a un ser humano que ya está ahí, en el vientre materno, es atroz. No puedo maquillar los hechos. Podría emplear eufemismos que aminoraran lo trágico de esta realidad, pero te engañaría y te aprecio demasiado como para hacerte eso. No es una causa noble, aunque se disfrace de virtud para venderse. Cuando se la ve tal cual es, produce espanto, tanto, que mostrar imágenes de bebés descuartizados parece algo así como juego sucio. Pero eso es el aborto provocado: matar niños en gestación dentro del vientre materno.

Nos parece terrible cuando vemos en las noticias que un padre o una madre han asesinado a sus hijos. Seguimos sobrecogidos el rumbo de la investigación y no vemos que nada pueda justificar algo así; si acaso, algún trastorno mental de quien ejecutó dicha acción. Pero cientos, repito, cientos de muertes cada día en nuestro país las vemos defendibles, a veces incluso como un “derecho”. Que una madre sea “dueña” de su pecho no significa que dejar intencionadamente de amamantar a su hijo para que muera de hambre no sea un acto cruel. Entonces por qué esa divinización de algo así como la “propiedad corporal”. Cómo defender no ya la omisión de una ayuda a una criatura menesterosa, sino su aniquilación activa.

Proteger la vida humana no se basa en unas creencias religiosas, o en un programa electoral de tal o cual partido, o en ganas de aguarle la fiesta al personal, proteger una vida humana inocente es un acto de humanidad básico, fundamental, primigenio, que nos hace identificarnos como personas, es decir, dotadas de un fondo moral, capaces de reconocer en el otro a un semejante que merece una consideración.

No sé si estas líneas habrán servido para algo, tal vez no. Pero en cualquier caso quiero que sepas que si algún día te encuentras tú o alguien a quien conoces en un apuro porque estáis ante la tesitura de un embarazo inesperado, podéis contar conmigo para ayudaros, pero de verdad, al margen de no sepamos ponernos de acuerdo en mil cosas. No te arrepentirás. Aquí tienes mi mano.


Un abrazo.
Rafael

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Qué pedir a los Reyes Magos?

Me preguntan qué pueden encargar a los Reyes Magos para niños pequeños. No sé; si hubiera una obra hermosamente ilustrada, con letra adecuada a esa edad, personajes entrañables, valores humanos... un pastocillo, un dragón, una oveja perdida... ¡Qué sé yo! Si existiera algo tan maravilloso...



También hay quien busca algo bueno para adolescentes y preadolescentes. Hay mucho libro de vampiros, mucha escuela de magia, pero quizá algo diferente, por ejemplo una novela de aventuras, con toques de humor, donde se palpe la amistad, la capacidad de superación, el riesgo... haya una princesa, una malvada malvadísima, un reino en peligro, estaría genial, ¿no?


No sé, ¿se os ocurre algo a vosotros...?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Violines desafinados




El otro día estuve en un modesto recital de música organizado en una academia. En el mismo, pequeñas criaturas estrujaban los violines hasta arrancar de ellos lastimeros aullidos. Los padres atendíamos pacientes el tortuoso rascar de las cuerdas bajo el yugo de los arcos. Yo trataba de adivinar qué pieza tocaban, pero a pesar del acompañamiento al piano del profesor la cosa no era nada fácil.

Algunos de esos niños un día harán grandes cosas; darán conciertos formando parte de una orquesta o tal vez interpreten recitales como solistas, y entonces de la danza de sus manos alzarán el vuelo hermosas melodías. Ahora al tímpano le cuesta creerlo, porque los primeros pasos de ese camino suenan verdaderamente chirriantes, pero sin los mismos jamás surgirá el genio artístico.

Pensando en esto reparé en que igual sucede con cada ser humano. Cuando contemplamos un embrión parece poca cosa, su aspecto no es atrayente, parece un renacuajo; sólo poniendo muy buena voluntad podemos decir: qué majo, aunque no lo es. Pero en realidad algo maravilloso está sucediendo; una realidad única ha comenzado a desarrollarse para componer una historia irrepetible llamada a hermosear el mundo.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Churro va



Oficialmente estaba prohibido. Lo que pasa es que la norma era ignorada en tanto no hubiera ningún “accidente” digno de mención. Eso sí, el día que algún niño se rompía una pierna, un brazo o cualquier otro elemento orgánico, el edicto prohibitivo recobraba su vigencia y era celosamente impuesto por los profesores durante una temporada. Luego, el tiempo iba diluyendo el recuerdo de la tragedia y retornaba la práctica del “churro va”.

La gracia del juego estaba en encontrar el punto más débil de la cadena, pegar un salto lo más potente posible y caer sobre el cuello del “objetivo” con toda la fuerza de la que uno era capaz. Los que venían detrás trataban de aterrizar en el mismo punto y con la misma energía, hasta que el hundimiento de la fila provocaba el alborozo de los triunfadores y la dolorosa derrota de los aplastados.

Si la cadena lograba soportar la presión de los brincadores, el primero de la fila debía contestar a la pregunta: “churro, media manga, manga entera, ¿qué será?”. En caso de fallar, a la protesta lastimera de sus compañeros se superponía el festejo de los triunfadores.

Está claro que cada edad tiene sus cosas. Si ahora jugáramos a churro va los antiguos compañeros de colegio no habría fisioterapeutas en España para atender a tanto cuarentón baldado.


viernes, 6 de diciembre de 2013

El mundo moderno y el decreto de expulsión de Dios (video)



Esta conferencia completa a la anterior. En Occidente Dios ha dejado de ser el centro de gravedad para convertirse en un apéndice desechable. ¿Cómo se ha producido este fenómeno en el campo del pensamiento? ¿Que consecuencias ha tenido? Tratamos de aclararnos ante un pacientísimo auditorio.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Del mundo inmutable a la aventura de la Historia (video)



Los problemas que tenía con el programa de montaje de videos han desaparecido. Después de la ayuda de mi amigo IR dicho programa sencillamente se ha borrado de mi ordenador. Vamos, que muerto el perro se acabó la rabia.

Para subsanar este cataclismo IR me ha descargado un nuevo programa de altísimo nivel que, sencillamente, no entiendo. Así que hasta que empiece a aclararme (en dos o tres eras glaciares) os ofrezco una nueva conferencia.

En este caso el ponente soy yo y hago una exposición que abarca desde el año cero de la Filosofía hasta pasado mañana por la tarde. ¡Para lo que da una hora! Trato de mostrar el problema que ha supuesto para la Filosofía interpretar la realidad como algo estático, y el modo en que lo ha superado gracias a pensadores como Ortega y Gasset.

La audición va un poco justita, pero se puede uno apañar. La conferencia fue impartida en el curso organizado en Valladolid por la parroquia San Ildefonso de Toledo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

"Nacidos para amar" por Francesco de Nigris, discípulo de Julián Marías



Esta semana Filosofía para náufragos descansa. Pero a cambio traigo una conferencia magnífica pronunciada por Francesco de Nigris, discípulo de Julián Marías. De Nigris tuvo la fortuna de poder convivir casi a diario con su maestro durante los últimos años de vida de éste.

El acto fue organizado por la Sociedad Aragonesa de Ciencias y Humanidades y tuvo lugar en el salón de actos de Caja Laboral en Zaragoza el 30 de octubre de 2010.

A mí me cupo el honor de presentar al ponente.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Descartes y algún que otro pájaro (video)



Descartes marca un antes y un después en la Historia de la Filosofía.

A falta de loro, Filosofía para náufragos contará con la ayuda de un periquito que arriesga su integridad física para hacer más inteligible la filosofía de Descartes. ¡Todo un modelo de entrega desinteresada!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Grecia, cuna de la Filosofía



El equipo de Filosofía para náufragos se ha desplazado hasta la Grecia clásica para conocer in situ la cuna de la Filosofía.

El problema es que por el camino nos hemos topado con un grupo de espartanos...

¡Embarcamos de nuevo rumbo al conocimiento!

domingo, 3 de noviembre de 2013

Julián Marías y la persona (video)




El nuevo video de Filosofía para náufragos es probablemente el más especial de cuantos he hecho. No sólo porque trata de un pensador por el que siento una particular estima, sino porque, además, me acompaña una ayudante única: Carmen.

Abordaremos una cuestión fundamental: "la persona".

Y al final Carmen y yo os guardamos una sorpresa.

¡Bienvenidos a bordo, polizones!

 

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Para qué estás aquí?


 
La foto del encabezado no es nada buena, pero es que el modelo tampoco está para tirar cohetes. Dicho lo cual, os dejo con dos auténticas joyitas –estas sí- para que las escuchéis. El ponente es mi amigo José Vicente, del que ya he hablado alguna vez.

La gente paga auténticos dinerales por un master, un ciclo o un curso que frecuentemente tienen poca chicha y mucho pan. Pues lo que tenéis la oportunidad de degustar es auténtico patanegra, ¡y sin que os cueste un euro del precio inalcanzable que habría que pagar!

Así que ¡buen provecho!



 

(PD. Mensaje para el más espabilado, el que ha hecho caso y la ha escuchado: “De nada. Yo sólo te he pasado el auricular...”)

domingo, 27 de octubre de 2013

ESPECIAL: "Filosofía para náufragos" sale a la calle




¡He conocido a Carla Bruni! Y no sólo a ella. También a un corredor de fórmula uno, a una actriz y a un jugador del Barça de balonmano, entre otros. Está todo recogido en este programa especial de Filosofía para náufragos.

¡Estamos imparables...!




Enlace para súperinteresados: Historia de la filosofía para peatones.

jueves, 24 de octubre de 2013

Sebastián, ¡gracias!



Hay gente con la que al primer golpe de vista sintonizas. Cuando das con una de esas personas piensas: me gustaría conocerle. Es lo que me paso con Sebastián, autor del blog El coleccionista de mundos. Y no me equivoqué.
Ayer por la noche consulté su canal en Youtube, como hago siempre que puedo, ¡y menuda sorpresa! Allí estaba Sebastián haciendo una reseña generosa y magnífica (como todas las suyas) sobre el libro “Mabel, la princesa de Íncaput” escrito por un servidor.

Y yo, ¿qué puedo decir? Gracias, muchas gracias. Es un honor, una gran alegría y una gozada de reseña.

Sebastián, ¡tenemos que conocernos!

Arriba tenéis el video. Si os gusta la mitad que a mí ¡os va a encantar!

lunes, 21 de octubre de 2013

¡Kant! así de categórico. (Nuevo video)



Presentamos al hombre que puso patas arriba la Filosofía -él dijo que le había dado "un giro copernicano", que para el caso es lo mismo-; nos referimos a Kant. Una botella de cerveza nos ayudará a entenderlo (o por lo menos le refrescará el gaznate a alguno).

Espero que os guste.



(Sección: Filosofía para náufragos)

domingo, 13 de octubre de 2013

Aristóteles, el huevo y la gallina


¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Una sencilla pregunta que tiene más "chicha" de lo que parece. En el tercer video de Filosofía para náufragos descubrimos la respuesta gracias a Aristóteles que acude a respondernos en vivo y en directo.

Y el humor, ¡que no falte...!

domingo, 6 de octubre de 2013

¡Nuevo video! Nietzsche desembarca en "Filosofía para náufragos"




Volvemos al ataque con nuestra Filosofía para náufragos. Este segundo video versa sobre Nietzsche, el filósofo más cañero de todos los tiempos.

Además, otra buena noticia. ¡El canal ha multiplicado por cinco el número de suscriptores...! Había uno y ahora hay cinco más. La pera, ¿no? Muchas gracias a todos ellos.

Espero que os guste.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¡Primer video de FILOSOFÍA PARA NÁUFRAGOS!



Queridos amigos del blog Polizón y Náufrago, me complace anunciaros la primera entrega de una nueva sección: Filosofía para náufragos.

En Filosofía para náufragos, a través de breves videos, trataré de mostrar de un modo sencillo y desenfadado el pensamiento de los más destacados filósofos.

En este video inaugural nos acercaremos a los atomistas. ¿Cómo puede ayudarnos una patata a entender la finitud de la materia? Pincha en el video y descubrirás la respuesta.

¡Espero que te guste!

lunes, 30 de septiembre de 2013

¡¡¡Exclusiva de "Polizón y Náufrago"!!!



El blog "Polizón y Náufrago" se complace en anunciar que en breve va a presentar una gran novedad dentro de su canal de Youtube.

Se trata de una sección que va a llamarse "Filosofía para náufragos". En la misma, de forma sencilla y un tanto desenfadada, se irán presentando los pensamientos de las distintas escuelas y filósofos.

Querido único y solitario seguidor del canal, no te podíamos fallar. La cuenta atrás acaba de comenzar...


viernes, 27 de septiembre de 2013

¡Feliz 300 cumpleaños!



Este año la Real Academia Española cumple 300 añitos, ahí es nada.

Fundada en 1713 por el marqués de Villena, su constitución fue aprobada por Felipe V un año más tarde. Su principal misión es «velar por que los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».

El mundo de habla hispana está de enhorabuena. No deja de ser un absoluto privilegio entenderse a las mil maravillas con un mexicano, con un chileno o con un guineano; poder disfrutar leyendo a Vargas Llosa, Borges o Rubén Darío; o sentirse como en casa en Costa Rica, Montevideo o Caracas.

De modo que ¡feliz cumpleaños a todos!

jueves, 26 de septiembre de 2013

Los guardianes de las esencias



Desde el comienzo de su libro “Mi lucha” Adolf Hitler abomina del Imperio Austrohúngaro; ¿la razón? Aquella compleja estructura representaba una unión de la diversidad.
“En el norte y el sur la ponzoña de extrañas razas roía el cuerpo de nuestra nacionalidad y hasta la misma Viena se convertía cada vez en una ciudad menos alemana. La Casa Real se hacía checa por donde se la mirase; y fue la mano de la deidad, de la justicia eterna y del castigo inexorable quien decretó que el más sañudo enemigo del germanismo en Austria, el archiduque Francisco Fernando, cayera víctima del plomo que él mismo había ayudado a moldear. ¡Y era él quien con más ahínco trabajaba desde arriba para trasformar el Austria en un estado eslavo!”
Efectivamente, el heredero al trono, Francisco Fernando, había pretendido que a los pilares alemán y húngaro sobre los que se asentaba el Imperio se incorporase el eslavo. Serbia vio en ello una amenaza a sus ambiciones expansionistas, por lo que amparó el atentado que acabó con la vida de quien podía convertir Austria-Hungría en una monarquía más plural y asentada. El magnicidio fue la espoleta que desencadenó la I Guerra Mundial. A su conclusión los vencedores decidieron fragmentar aquel vasto imperio poniéndolo a los pies de los nacionalistas.
Entre aquellos nacionalistas redomados estaba, por supuesto, el propio Hitler, quien no ocultaba su satisfacción:
“Basta con decir aquí que desde mi más temprana juventud, estuve convencido de que la destrucción de Austria era una condición indispensable para la seguridad de la raza alemana…”
En dos décadas esos mismos territorios se verían sumergidos en una nueva y atroz guerra.

Y aquí estamos casi cien años más tarde, contemplando cómo los guardianes de las esencias continúan con su victimismo y abominan de los otros en nombre de no sé qué clase de pureza, como si el pasado sólo sirviera para arrojárselo a los demás a la cabeza en vez de para aprender de él.

martes, 24 de septiembre de 2013

La prueba del Judío



Uno, que es hombre de poca fe (“poca” no es lo mismo que “ninguna”; no es igual tener poca estatura que ser plano); decía que uno, que es hombre de poca fe, no deja de estremecerse cuando oye programas como el que escuché el otro día en Radio María. A propósito de una exposición que se va llevar a caboen Alcalá de Henares, un experto hablaba de la Sábana Santa de Turín. Sobre este particular he leído algunas cosas verdaderamente turbadoras. Hay serios indicios que apuntan a que pudo albergar el cuerpo de Jesús de Nazaret, y que el mismo experimentó una serie de fenómenos absolutamente extraordinarios, hasta el punto de dejar impresa su imagen en el lienzo por irradiación interna del cuerpo.

De confirmarse dichos indicios, todo apuntaría a que lo que el Hombre de la Sábana dijo era cierto, en particular en lo referente a la cuestión más problemática, su propia resurrección. Curiosamente, no sólo representaría un espaldarazo para el cristianismo, sino, igualmente, para el judaísmo, pues ese hombre veraz era un judío observante que afirmaba representar el cumplimiento de las promesas dadas por Yahvé al pueblo de Israel a lo largo de su historia.

Ni los aztecas, ni los confuncianos, ni los animistas, ni los persas, ni los egipcios, ni cualquiera de los otros pueblos de la tierra habrían tenido lo que los judíos demostrarían haber tenido con este hallazgo, una relación única con el Creador del cosmos.

Inquietante; verdaderamente inquietante.

 

jueves, 19 de septiembre de 2013

Carta a un grafitero (muy concreto)



Querido grafitero:

Camino al trabajo me doy de bruces con tu pintada. ¿Qué ha sucedido?, me pregunto cuando leo tu escrito (inevitablemente, qué remedio). ¿Irías distraído, con los piercing al viento, cuando el travieso Cupido, agazapado tras una nube, tensó su arco y te disparó? Imagino que sería entonces cuando viste a la iba a ser la guardiana de tus desvelos y te dijiste, aquí le planto una poesía como Dios manda, a lo grande, ocupando toda la pared.

“TÚ (descomunal, por si tiene más de cuatrocientas dioptrías en cada ojo, que lo vea bien) Das sueños a mi vida. Das vida a mis sueños”.

“Sueños” y “Vida”, en un coqueto baile de conceptos, cogiendo el testigo de aquel famoso: “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”.

Ahora deberías dar el siguiente paso. Nada de flores, si en vez de una carta le hiciste una pintada enorme no conviene desentonar. Arranca un seto y plántaselo en el patio, bien visible, que se tope con él quiera o no quiera; aunque necesite un machete para salir de casa. Así sabrá que tu amor es intenso, público y que no te paras en barras. Y cuando te vea con el espray en la mano, la abombada gorra torcida hacia un lado y los pantalones treinta y siete tallas más grandes colgándote de las rodillas, se diga: “ese es mi chico”.

Y ahora, antes de despedirnos, gritemos juntos:

“¡Bécquer, amigo,
otro tiene tu testigo!”
 
Nota: Imagen superior tomada en el Pº Teruel de Zaragoza

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿El espejismo?


 

Dejar de ser España. ¿Acaso fue un sueño, una quimera, una ilusión? ¿España era sólo una convención?

Roma está aquí, y Platón, y Abraham, y Cervantes, en mi hablar, en mi ciudad, en mi vivir.

En Cuzco un moribundo reza a María Santísima, mientras en Quito un muchacho recita unos versos de Rubén a su amada.

En Sevilla Guadalupe prepara una tortilla de patata para la cena, y en Buenos Aires un chico dormita sobre el césped. Junto a él, las hojas de un libro van y vienen a merced del viento. “Meditaciones el Quijote”, reza el título. Refresca. El joven entreabre los ojos y se despereza. Toma el libro con una mano y lo eleva frente a sí. Su mirada se posa sobre la primera frase que encuentra: “Dios mío, ¿qué es España?” Un estremecimiento le atraviesa el alma.

 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Acción de gracias de mi amigo JV



"Te damos gracias, Señor, porque nos has pedido que fuéramos como ovejas y no como lobos".



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Hacerse perdonar escandalizando



Las personas cambian, y la que no lo hace es porque está más cerca de los fósiles que de los seres vivos. El cambio por el cambio no es bueno ni malo, lo que es inevitable. Obviamente, se puede cambiar a mejor o a peor. O subir o bajar, que escribía Saavedra Fajardo.

Quien ha profesado determinadas ideas u obediencias y las cambia, fácilmente tiende a exhibir su nueva militancia extremando el gesto. De algún modo desea ser aceptado en su nueva identidad desvinculándose de su pasado. El ayer ha muerto, hoy soy otro.

Estos cambios ostentosos son relativamente frecuentes en política, pero no es el único campo en que se producen. Hay un ámbito que, en ocasiones, me provoca un poso de tristeza, me refiero al mundo del espectáculo infantil.

Un actor, una cantante, un bailarín se dirige a un público infantil hasta convertirse en estrella. Los niños lo admiran, lo imitan, desean parecerse a él o a ella. Pero llega un momento en que empieza a no encontrar su sitio. Quizá se ha hecho mayor y quiere dar un giro a su vida, demostrar que es capaz de hacer otras cosas y dirigirse a otro público. A mí los niños me parecen el mejor público del mundo, pero cada uno es muy dueño y hay sitio para todos, retos nuevos que afrontar.

Lo penoso llega cuando para ser perdonado por su pasado decente decide hacer algo que le dará la ansiada notoriedad. Ese algo consiste en escandalizar. Camino fácil de inmediatos resultados. ¿Creíais que era un chico bueno o una buena chica?, pues ahora vais a ver de lo que soy capaz. Corruptio optimi pessima.

Llegará más lejos que nadie. Acaparará titulares. Las redes sociales arderan. Degradarse despierta el entusiasmo de los medios. Incluso la prensa teóricamente más puritana mostrará la foto provocativa que excita el morbo del lector, poniendo de paso en evidencia su propia hipocresía periodística.

“Miradme, ya no soy un niño, ahora soy carne. Escupo a mi pasado. Estoy en venta”. Pero en tu pasado había niños y padres a los que les importaban aquellos niños; sobre ellos cae el salivazo.

Yo, que no soy precisamente un dechado de bondad y probablemente escandalice más a menudo de lo debido, si algo tengo claro es que hacerlo como propósito es sencillamente abominable. Aplaudirlo, para qué contar...



“Si no volvéis a ser como niños no entraréis en el reino de los cielos…” Para llegar, hay que hacer el camino de vuelta.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La misión del periodista




Un periodista puede tener unas ideas amarillas, verdes o esmaltadas, puede ser creyente, ateo o chiripitifláutico, puede simpatizar con Ana o con su hermana, pero si algo debe mantener en todo momento es fidelidad a la verdad.

Ese rigor no se traduce simplemente en no mentir, faltaría más, sino en no ocultar información relevante que ayude a entender los hechos. Si busca más crear un estado de opinión afín a sus intereses que informar, mal vamos.

El otro día, chafardeando por Youtube, fui a parar a una intervención del cantante Luis Miguel en una rueda de prensa. No sigo su música, no sé si es buen chico o un golfo de tomo y lomo, pero sí suscribo lo que responde a un periodista que saca a relucir una información que, por lo visto, era falsa. Luis Miguel explica cómo su padre, desde que él era pequeño, le inculcó que debía el mayor respeto a su público. Igualmente un periodista se lo debe al suyo. Quien se convierte en publicista, propagandista, escandalizador o polemista se llamará como quiera, pero no será un buen periodista pues el público merece respeto, no ser manipulado.

viernes, 30 de agosto de 2013

Desvergüenza o la gaviota sobre-vuela



Supongamos que un señor, llamémosle Fulano, dirige una gran empresa. Un juez abre una investigación a su contable porque descubre que el empleado se ha hecho con una auténtica fortuna depositada en Suiza, pongamos 6.821.000.000 Ptas (47 millones de euros), por elegir una cifra “al azar”. El tal Fulano, empresario de pro, se rasga las vestiduras porque le han robado y él es un señor honrado hasta la médula. En su bondad, Fulano creyó en la honradez del contable. Se equivocó al depositar su confianza en aquel individuo. ¡Pobre Fulano, traicionado en su buena fe!

Pues bien, ¿puede alguien concebir que siendo honesto en sus ingresos y habiéndole birlado semejante fortuna Fulano permita que se borre íntegramente el ordenador en el que trabajaba su empleado ladrón? ¿Hay algún precedente cósmico de algo remotamente parecido a eso? ¿Qué empresa borra la memoria precisamente del ordenador en el que se ha venido almacenado su contabilidad?

Y ya puestos a asombrarnos ante un supuesto “hipotético” y absurdo como este: ¡qué nivel de ingresos tan brutal debería haber tenido la empresa de Fulano como para que le birlen 47 millones de euros sin que lo note!

Imaginemos que los ingresos de la organización de Fulano proceden de donaciones “altruistas”. ¿De verdad es creíble que empresas dedicadas a ganar dinero den tantos millones euros a la organización de Fulano a cambio de ¡¡¡nada!!!? Que me digan qué empresas son esas, que paso el cestillo ya mismo.

Claramente esas empresas sueltan esa pasta gansa a cambio de “favores”, como es de cajón, pero esos favores no los podría hacer el contable solo, a fin de cuentas un contable lleva contabilidades, no otorga obras, licencias, concursos, subvenciones, propugna leyes, etc. ¿No debería el honrado Fulano iniciar una investigación a fondo en su organización para depurar el sinnúmero de complicidades existentes y que han llevado a un nivel de corrupción tal? Sólo podría haber una razón para no hacerlo, que la citada organización viviera precisamente de la corrupción, es decir, fuera una organización que operase delictivamente bajo una apariencia honesta. Pero eso sólo pasa en las películas. Afortunadamente la vida real es muy distinta, sobre todo en España… 
 

martes, 27 de agosto de 2013

¡Abajo las Humanidades!



Biblioteca Nacional de Corea del Norte. La guía muestra las inmensas instalaciones al reducido y bien vigilado grupo de extranjeros. Sorprendentes cifras rígidamente memorizadas. Un orden impecable, casi irreal. El periodista español pregunta por "1984" de Orwel. ¿Lo tienen?


- "No, preferimos tener libros útiles, tecnológicos, que ayuden y enseñen a la gente".


Una respuesta soberbia, iluminadora, robótica. ¡Abajo las Humanidades! No cuestionar, no indagar, sólo sumar, multiplicar y obedecer. Las Humanidades ni enseñan ni ayudan a la gente. Es más, suponen una amenaza -y de las muy peligrosas-. Nada más temible que el "pensar".

Aquí, en el "mundo libre", también se oyen ecos de ese ideario granjero. Inglés y matemáticas, ¡abajo las Humanidades! Demos algo útil a nuestros hijos. Fuera la filosofía, fuera la historia, fuera la literatura. Sólo consignas y titulares. Como dijo aquel, "la economía lo es todo".

viernes, 23 de agosto de 2013

Nuestra banalidad del mal



Eichmann, trajeado, atiende desde el banquillo de los acusados. La cabeza levemente ladeada. Cuando le preguntan responde sin alzar la voz, con corrección. El público busca al monstruo, pero se topa con un hombre de apariencia normal, más bien discreta. Se defiende; él no estaba invadido por el odio ni era un antisemita exaltado, simplemente cumplía órdenes; con mucho celo, habría que añadir, tanto que varios millones de judíos acabaron muertos en las cámaras de gas. Pero no se siente responsable. La eficiencia no tiene bandera.

Impactada por lo que está contemplando, la filósofa Hannah Arendt acuñará un concepto inquietante: la banalidad del mal. El mal desde la asepsia, incoloro, inodoro e insípido, para su ejecutor, claro está, no para la víctima. Realizada la labor de taxidermia moral, el hombre de la calle está preparado para hacer cualquier cosa sin remordimientos. No somos personas sino engranajes, accidentes, piezas recambiables.

Verano de 2013. Terraza junto al parque, dos granizados, mi amigo médico me cuenta con un punto de consternación lo que se ha encontrado en su nuevo destino. Mujeres que usan del aborto como método anticonceptivo preferente. Son muchas. Algunas han pasado por quirófano cinco, seis, siete veces. No muestran el menor remordimiento ni angustia. Hablan de ello como si se tratara de quitarse un lunar. No se percibe el menor atisbo de síndrome post-aborto. Entienden perfectamente lo que les explica, que una criatura está creciendo en su vientre. Alguna incluso ha oído los latidos de su corazón, pero encuentran mil razones para acabar con esa vida. “Si al menos hubiera sido niña”, le comenta una a modo de justificación.

No cabe duda de que hay quienes sufren el síndrome postraumático y el síndrome post-aborto, personas cuyo  fondo insobornable, que decía Ortega, les alerta en forma dolorosa de que algo va mal, algo grave, trascendente, vital. Pero somos muy complejos y en ocasiones el mal se cubre con su disfraz de banalidad; es entonces cuando se vuelve invisible a nuestros ojos, aunque ahí esté, indolente, más demoledor que nunca.


martes, 20 de agosto de 2013

La avara




Era una mujer avara. Siempre preocupada por el dinero. No gastar, ahorrar, ahorrar, ahorrar, arañar hasta el último céntimo. Había enviudado en dos ocasiones y su tercer matrimonio era una calamidad. Como no quería aportar nada en casa, su marido había  llegado al extremo de colocar un candado en el teléfono de modo que ella no pudiera llamar. Pese a todo vivía a costa de él. La obsesión de ella era atesorar porque "un día" lo iba a necesitar, y qué sería de ella el día que él no estuviera.
Yo no le conocía amigas. Cuando iba al médico, acudía a hablar con mi compañera de trabajo Cristina para contarle lo que le habían dicho. Luego Cristina se me quejaba, me decía que estaba hasta el gorro, aunque al final era la única que le hacía algún caso e incluso la fue a visitar al hospital cuando la ingresaron.

Con el tiempo fui descubriendo su historia. Era analfabeta. Había quedado huérfana muy niña. Su padre había luchado en el bando republicano durante la guerra civil, después se exilió a Francia y acabó preso de los alemanes en el campo de exterminio de Mauthausen, donde murió. Entonces comencé a sospechar que quizá aquel afán por atesorar no era casual, que la miseria había corroído su vida y le había penetrado hasta las entrañas.
Tras el alta hospitalaria vino a vernos. Se la veía animada. Nos dijo que estaba mejor, aunque su piel tenía un tono intensamente amarillo nada halagüeño. El cáncer de hígado se la llevó al cabo de un mes.

No había tenido hijos, así que el abundantísimo dinero acumulado a base de mil privaciones y sufrimientos quedó en el banco, a disposición de sus sobrinos. Conocí al menor de ellos, un mocetón de treinta y tantos que, alegremente, me comentó que recordaba a su tía de cuando era niño. De su tía no había vuelto a saber hasta el momento de heredar. Vivía aquello como una especie de lotería.
Un día me encontré con su viudo por la calle (esta vez no había sido ella la superviviente). Destilaba resentimiento por cada poro, por no haberle dejado nada a él. Me quedó un poso amargo.

A menudo me acuerdo de aquella mujer, con lástima, con conciencia de la fragilidad humana, de la desdicha. Una vida atrapada por unos apegos al dinero de los que no obtuvo otra cosa que la infelicidad. Lo que había de salvarle la vida "un día" le privó de vivirla.

lunes, 19 de agosto de 2013

La moda de España...



Mientras la crisis de Gibraltar continúa dando titulares, la moda estival que reina en España es la bandera británica impresa en una camiseta. Eso sí, un poco desgastada, para darle ese aire desaliñado y "casual" que nos han marcado los gurúes de la moda. Es lo que hay.

viernes, 16 de agosto de 2013

"Intemperie", de Jesús Carrasco




Libro duro, desgarrado, genialmente escrito, con una riqueza de vocabulario inusual.

Lo había visto reiteradamente en las librerías pero me había resistido a comprarlo. Me frenaba que estuviera tan promocionado y en términos tan ostentosamente laudatorios (“La riqueza de Miguel Delibes y la fuerza de Cormac McCarthy fundidas en una voz propia”). La portada con la cara de una oveja no se me hacía atractiva. Además, el autor del bigotón me era un completo desconocido.

Un día mi hermana me comentó que se lo habían recomendado. Sin otro libro en ciernes acabé por claudicar.

El arranque me sorprendió por el tema y la atmósfera. Una huida, un niño ocultándose, un páramo entorno reconocible e indeterminado. No hay alarde, sino más bien una sequedad en hechos y expectativas tan cruda como el paisaje; apenas se nos dan unas noticias mínimas de los porqués. Pero esa aparente sobriedad viene narrada con un dominio del lenguaje verdaderamente proverbial. Es este el que me retuvo en la lectura puesto que en las primeras páginas apenas se nos da cuenta de otra cosa que no sean los quehaceres del chico para sobrevivir en un medio hostil.

En su evasión el muchacho se topará con un pastor al que unirá su destino. Entonces la narración poco a poco va ganando en ritmo y dramatismo. Se adivina la fatalidad, pero no sabemos cuándo ni en qué forma mostrará su oscura faz.  Y mientras avanzan, su desventura va grabándose a cincel en el alma del lector.

Un gran libro que nos descubre a un gran autor, Jesús Carrasco; no sé si pastor del ser, que diría Heidegger, pero sí magnífico pastor de la lengua española.

lunes, 12 de agosto de 2013

"Cristiada", una nicaragüense y los gitanos evangélicos




Finalmente este verano he visto la película “Cristiada”. Versa sobre el levantamiento de una gran parte de los cristianos de México entre 1926 y 1929 contra las medidas anticlericales del gobierno de Plutarco Elías. Igual que digo que en líneas generales me gustó, certifico que entre los presentes hubo a quienes no agradaron las escenas de tiros. Francamente, en una película que versa sobre un levantamiento armado yo espero tiros. De hecho, casi fue la parte que me pareció mejor resuelta. Pero bueno, que para gustos los colores.

Sin embargo no es mi intención hablar de la película, sino del coloquio posterior en el que participamos unas cuarenta personas. Había opiniones para dar y vender: los cristeros hicieron bien, se pasaron diez pueblos, eso no es cristiano, son unos santos, qué hace un cura pegando tiros, viva la madre que lo parió, yo quiero un gorro como esos, pues a mí ponme un tequila... Pero algo cambió cuando a petición de uno de los presentes habló una religiosa nicaragüense, la única religiosa  que había en la reunión y la única americana.


Sus palabras fueron iluminadoras. Vino a decir que en México, como sucedía y sucede en gran parte de la América hispana, habían sufrido mucho y la gente era muy pobre, así que lo único que tenían era la fe. La fe es su sostén, se vive con intensidad, todo lo impregna. Por eso, cuando el pueblo sintió que se la querían arrebatar, se alzaron. Desde este geriátrico en que hemos convertido Europa nos cuesta entenderlo, porque hace días que nuestra prioridad fue “el bienestar” (el nuestro, claro está, a los demás les pueden ir dando, y si no que se lo pregunten a los africanos que mueren ahogados intentando cruzar nuestras fronteras).

También habló sobre la religiosidad en su tierra. Explicó cómo en las ceremonias necesitan expresarse con cantos, palmas, bailes incluso; así que cuando vienen a España tienen que inhibirse, ahogar ese impulso de celebración y alabanza. Esto me hizo caer en la cuenta de que uno de los éxitos de distintas corrientes protestantes es, precisamente, su acomodamiento a esos modos de expresión. No creo que sea casualidad el gran número de gitanos que se han hecho evangélicos.


En fin, que la que no iba a hablar fue la que contó cosas más interesantes, como suele ser habitual.

viernes, 9 de agosto de 2013

Carta al Nobel de la Paz, Barack Obama


Estimado señor Nobel de la Paz:
Me permito recordarle que el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice lo siguiente:
 
“Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, en su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”.

No parece demasiado difícil de entender. Yo no he estudiado en la Universidad de Columbia ni en la Harvard Law School y lo capto a la primera.
Es por eso que me cuesta entender qué justificación puede tener que el gobierno que usted preside haya puesto en marcha un programa devigilancia masiva al que se encuentran sujetas personas como yo. Y no sólo eso, sino que mientras usted sonríe satisfecho de sí mismo después de haber metido las narices en mi correo, mis comunicaciones, mis fotos, mis escritos, etcétera, se las ha ingeniado para que la noticia sea la huida del pobre desgraciado que hizo pública su villanía, el tal Edward Snowden.
Siempre he pensado que somos los ciudadanos los que tenemos que vigilar a los políticos, y no al revés.
Así pues, le ruego que en adelante se abstenga de fisgar en mis comunicaciones y se ocupe de algo más provechoso y decente.
Se despide de usted (espero que definitivamente).
Rafael Hidalgo

jueves, 8 de agosto de 2013

Una canción para Marion


Semana de cine. No porque me haya pasado nada extraordinario, sino porque he ido a ver dos películas. La primera, una de zombis: “Guerra Mundial Z”. Como superproducción que es se ha hablado mucho de ella. Así que sólo diré que estuve media película con un nudo en el estómago por la tensión de tanto zombi dando bocados. Vamos, que me lo pasé pipa pues a eso iba. No le pido más.


La segunda: Una canción para Marion. Película inglesa, sin efectos especiales ni alardes de cámara. Cuenta la historia de un matrimonio anciano compuesto por Marion y Arthur. Aparentemente opuestos, ella es vital y sociable mientras él se presenta como huraño y amargado, sin embargo se aman profundamente. Marion participa activamente en un coro de gente mayor dirigido por una joven y entusiasta maestra, interpretada por la actriz Gemma Arterton (Gemma, ¡qué guapa eres!, y además actúas deliciosamente. Espero que no empieces a hacer los pornoposados y sandeces que han hecho otras, no te hace la menor falta convertirte en vendedora de carne. Tal que así me gustas un montón). El misántropo Arthur, distanciado de su hijo, tendrá algún que otro roce con los miembros del coro hasta que una fatal noticia dé un giro a su vida.
 



Se trata de una historia humana, con un estilo clásico y nada pretenciosa. Y aunque no estará entre los grandes títulos de la historia del cine, nos acerca a lo más maravilloso de la creación: la realidad personal. Cada persona es alguien, singular, único, digno de ser querido en su condición concreta, y esto se ve reflejado en la película. Ningún personaje es intercambiable, como un tornillo. Arthur ama a Marion, es su vida, y otro tanto le sucede a ella. La directora del coro tiene en cuenta a cada uno de los ancianos que participan en él, incluso al arisco Arthur tan hostil en un principio. El hijo de Arthur y Marion, separado y padre de una niña, sufre por el distanciamiento con su progenitor, pues la vida humana es relación, pero no una relación abstracta, sino concreta, con otras personas concretas que nos importan por lo que son. Y en ese cruce de relaciones es donde se produce el drama humano, las dificultades, la aventura de la vida.

Una película sencilla, humana, sobria y bonita. Puestos a ponerle nota, le daría un 7.

La intrusa (o cuando a la Academia Francesa le dio un subidón)


 
El señor Shimura es un hombre gris con una existencia gris, solitaria y rutinaria. Algunos minúsculos cambios en su vivienda lo alertaran de que hay una extraña. En torno a este argumento gira la novela de Éric Faye titulada en español “La intrusa” (la original se llama “Nagasaki”).

Veamos, la novelita –empleo el diminutivo porque es muy corta- no es que tenga nada malo. Es una historia sencilla, narrada con sencillez en torno a dos personajes sin excesivas complicaciones. Lo que ya no me cuadra es que se anuncie como ganadora del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. No sé si es un premio importante o no, pero desde luego suena muy rimbombante. A mí se me ha hecho simplemente entretenida. En mi opinión el apelativo “novelita” que he empleado antes refiriéndome a la extensión se puede aplicar también a sus cualidades literarias. No entiendo esos títulos de grandeza tan pretenciosos. ¿De verdad que es la mejor obra que dio Francia en 2010? Me cuesta creerlo.

lunes, 5 de agosto de 2013

La lección de August


Los libros hacen que se despierten en nosotros distintas reacciones. Unos los vemos como papel malgastado, otros como divertimento, y unos pocos suscitan nuestro aplauso. Con “La lección de August” yo abrazaría a su autora, ni más ni menos. Señora R. J. Palacio o como quiera que en realidad se llame, puede estar usted satisfecha de haber ayudado a hermosear el mundo ofreciéndonos unas gafas para ver con claridad. ("Uno sólo puede ver claramente con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". El principito) ¡Gracias y enhorabuena!

Veamos, August es un niño de diez años con una grave anomalía cráneo-facial. Durante su corta existencia ha sufrido decenas de operaciones, lo cual le ha impedido ir al colegio. Ahora lo hará por vez primera y ello va suponer un gran reto en su vida y en la de quienes le rodean.

El libro está narrado en primera persona, pero no sólo desde la perspectiva de August, sino también de otros muchachos, como su hermana adolescente Vía o la de algunos de sus nuevos compañeros de curso.

Esta historia sólo puede ser presentada de modo adecuado en un libro, pues el cine nos convertiría en espectadores y distorsionaría completamente el modo de acercarnos a las vivencias de August desde dentro. “Por dentro, yo me siento normal. Pero sé que los niños normales no hacen que otros niños normales se vayan corriendo y gritando de los columpios. Sé que la gente no se queda mirando a los niños normales en todas partes (…) Creo que la única razón por la que no soy normal es porque nadie me ve como alguien normal”.

La obra representa un verdadero despliegue de humanidad en la que uno se ve reflejado en distintos personajes y momentos, como cobarde y como amigo, como canalla y como padre que sufre por la vulnerabilidad de su hijo, como blanco de burlas y como ser generoso que sabe perdonar.

No deja indiferente, pero evita caer en la sensiblería. Aunque muestra los golpes que recibe el protagonista, siempre existe el contrapunto del amor que despierta.

“La lección de August” es eso, una verdadera lección de vida que tenemos a nuestra disposición en 414 conmovedoras páginas. Lectura archirrecomendable no sólo para adultos, sino también para adolescentes. Dejar de leerlo sería perderse algo maravilloso.

 

(Gracias José Manuel)

sábado, 3 de agosto de 2013

Seda



Frases breves y sin complicaciones, con un vocabulario sencillo consigue un efectismo potente. Los capítulos mínimos, el resultado brillante. Así me ha parecido "La seda" de Alessandro Barico.

Un cuento para adultos que cuenta la historia de Hervé Joncour, un francés que hace diversos viajes a Japón para hacerse con huevos de mariposas de seda. Allí se despertará su pasión por una misteriosa mujer, esposa o concubina de un importante señor nipón.

Para mi gusto desentona la tórrida carta que aparece en la parte final del libro, de la insinuación al Kamasutra explícito. No me cuadra.

Por lo demás, se lee de un tirón.

lunes, 29 de julio de 2013

El último encuentro



Cuando varias personas lectoras te ponen muy bien un libro, uno pierde seguridad en la crítica que puede hacer del mismo. Es lo que me pasa con “El último encuentro” de Sandor Márai. Todos los que lo han leído y me lo han recomendado están encantados con él, y sin embargo a mí… se me ha hecho cuesta arriba. Y eso que tampoco es muy largo (ciento ochenta y ocho páginas, para ser exactos).

Veamos, Henrik y Konrád  se conocen de niños en la Academia militar. El primero es viril y procede de una familia militar bien situada, mientras el otro, dotado de una gran sensibilidad musical, tiene una ascendencia humilde. Entre ellos se forjará una sólida amistad que se prolongará hasta la edad adulta en que acabará por romperse cuando se interponga entre ellos el amor por una mujer, Krisztina, casada con Henrik y amante de Konrád.

Alguien puede decir: “¡nos has chafado la novela!” Igual un poco, pero no demasiado, pues la mayor parte del libro consiste en una cena-reencuentro entre ambos hombres ya ancianos  en que Henrik  mete un monólogo interminable dándole vueltas y más vueltas a la madeja. Que sí, pensamientos sobre lo humano y lo divino pero al final para acabar por formular dos preguntas que, a mí como lector llegó un punto en que me traían al pairo.


Vamos, que al menos de momento, para mí el último encuentro es tal, pues me temo que tardaré un tiempo en coger un libro de Márai.