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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

sábado, 16 de junio de 2018

Yo soy yo y mi circunstancia y mi cámara de vídeo




Un vídeo que podría cambiar tu vida; sobre todo si lo ves mientras conduces.

Hoy desentrañamos la famosísima frase de don José Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mi circunstancia" (y para mí otro carajillo).

Espero que os guste (o por lo menos que no dejéis de hablarme).

viernes, 8 de junio de 2018

La sabiduría en cinco palabras



Cruzarte por la vida con una persona sabia es una auténtica bendición. No hablo de eruditos o acumuladores de títulos, me refiero a esas personas que "saben hacerse cargo".

Hay gentes dotadas de las facultades clásicas del alma: memoria, entendimiento y voluntad, y que sin embargo son incapaces de "hacerse cargo". Así, dan una conferencia de un tema que dominan a la perfección y duermen a las piedras. O se encuentran por la calle con un amigo que los necesita y se disculpan porque tienen algo importante que hacer, como si la amistad o el problema del otro ocupara el puesto de cola en la jerarquía de importancia de un hombre inteligente. Y así con muchas otras cosas.

La persona más sabia que he tenido la fortuna de conocer en mi vida ha sido una mujer. Su nombre no encabeza ningún ensayo, tampoco posee una cátedra ni imparte conferencias, no sale en televisión ni está presente en ninguna red social, y sin embargo está siempre ahí para quien la necesita. Sabe escuchar y sabe aconsejar, difíciles dones ambos dos. Esa persona es mi hermana.

Esta apreciación está fundada en el amor de hermano, dirá alguno. Bueno, puedo garantizar que conozco a muchos que no son sabios y aún así los quiero un montón. No hace falta ser Sócrates para ser amado (de hecho se puede ser Sócrates y acabar envenenado por el odio).

Pues bien, hacía esta larga introducción para compartir algo que me dijo recientemente esta sabia, que además coincide que es mi hermana. Llevo una temporada en que no estoy precisamente en el podio de la vida por circunstancias que no vienen al caso, y ella me regaló el siguiente consejo:

"Disfruta de lo que tienes".

Cuántas veces me he dado cuenta de lo que tenía cuando su pérdida ya era irreparable. Me había fijado tanto en lo que me faltaba que olvidaba lo que poseía.

Así que aquí os dejo a mis amigos ese mismo presente en forma de aforismo: "disfrutad de lo que tenéis".

Un abrazo y sed felices.

(La foto nos la tomó mi padre, quien hacía fotos maravillosas).

martes, 5 de junio de 2018

LOS FÍSICOS HACEN POESÍA... AUNQUE QUIZÁ NO LO SABEN




La Física es poesía ataviada de número. La composición de una sinfonía que dibuja su armonía con guarismos.

"Una ráfaga de aire frío un molino de aire hace girar", cantaba un conmovido Antonio Vega, y mucho antes que él Newton nos decía aquello tan hermoso de que "los cuerpos se atraen". "Se", ¡un pronombre para hablar de objetos físicos! Los cuerpos SE atraen como los enamorados, reclamándose, llamándose sugerentes unos a otros.


Einstein, que vino a destronar a Newton -según dicen algunos que se tienen por entendidos- a última hora no hizo sino poesía, y así nos contó que el espacio SE curva, con la misma iniciativa que una joven SE agacha coqueta para oler una flor.

La física es una prosopopeya en que las partículas se tocan o se repelen, como niños jugando al pilla-pilla, y una demostración no es otra cosa que la narración de una historia que discurre al paso de fórmulas para concluir en un final tan maravilloso como una cantidad que nos desvela que aquel relato tenía un destino, una Ítaca a la que arribar.

viernes, 25 de mayo de 2018

Segunda carta a Martin Heidegger



Estimado Martin:

Continúo enfrascado en tu librito de marras -Ser y Tiempo-. Y aunque a este paso me va a costar más tiempo a mí leerlo que a ti escribirlo, yo prosigo. Tú serás todo lo Dasein que quieras pero yo soy maño y a tozudo no me ganas; te avisé.

Veo que incorporas con fruición términos griegos en su correspondiente tipografía. Algunos son comunes en la filosofía y los conozco, pero otros no, y entonces me acuerdo de la señora Johanna Kemp, esto es, de la madre que te parió -fenomenológicamente hablando, claro-, porque además, para más inri, el bueno de Jorge Eduardo Rivera no tuvo a bien traducirlos en consideración a quienes no conocemos la lengua de Homero (el 99,99 % de la población mundial... únicamente), y aquí me tienes a mí, tratando de descifrar algo que me suena a ecuación de matemática analítica, pero tú tranquilo, piensa que así si has metido alguna falta de ortografía sólo se enteran Sófocles y cuatro más.

Entre las anotaciones que he puesto hoy en los márgenes he incorporado una reflexión propia; suena cursi, lo sé, pero al menos las letras son latinas, así que escucha y calla. Dice así:

"El hombre es un Rey Midas que prosopopeya todo lo que toca".

¿Cómo lo ves, Martin? Ni pastor del ser ni leches, el Rey Midas. (Μίδας para ti, que eres muy "guays")

Bueno, Martin, me tengo que despedir. Descansa y deja de pensar en el ser-en-si-con-sa.

Un abrazo óntico-ontológico y hasta pronto.
Rafael.

domingo, 13 de mayo de 2018

Espejo que no refleja...



Hoy me ha dado por pensar en el pasaje del Génesis en que dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Gen 1, 27).

Si esto realmente fuera así, si fuéramos imagen, considerar nuestra realidad "como si Dios no existiese" supondría nuestra carencia más absoluta. ¿Qué es un espejo sin una realidad que reflejar? Nada; ni siquiera transparencia. Es más, si pretende darse contenido propio de espaldas a "lo Otro" lo único que hace es poner obstáculos, aniquilarse, opacarse, incapacitarse para ser lo que es, espejo, imagen.


¿No es ése el nihilismo al que se asomó Nietzsche? ¿No es el hombre sin Dios un reflejo de nada, un hueco de sentido, de Logos?

Y nuestra mirada sobre los demás, ¿no se convierte en una cadena de espejos que recogen una inacabable sucesión de nadas?



Si realmente queremos alcanzar la plenitud deberíamos plantearnos esta cuestión: ¿Cuál es la mejor manera de "llenar" un espejo?

La inquietante respuesta es: vaciándolo.


domingo, 6 de mayo de 2018

Martin Heidegger, trabalenguas metafísico o la metafísica tres-tristes-tigres



Martin, Martin, Martin, eres un cachondillo, ¿verdad?

Tú has ido a uno de esos restaurantes modernos y has visto que a una ensalada de toda la vida de Dios la llaman "tomate ruborizado con cebolla emocional en lecho de floresta hortícola bañado de líquido oleico del Mediterráneo en temporada estival", y te has dicho: "Pues nada, yo voy a escribir un libro de filosofía en este plan, que el rococó parezca un movimiento minimalista; eso sí, el título cortito, para engañar: "Ser y Tiempo"";
y aquí lo tienes, como obra cumbre del pensamiento del siglo XX.

Vamos, que Descartes era un gili por escribir claro y Platón poco menos que un cuentacuentos inventando diálogos.

Tú, Martin, vas de guay, ¿o qué te pasa?

A ver, por ejemplo, esto:

"El sí-mismo del Dasein cotidiano es el uno-mismo, que nosotros distinguimos del sí-mismo propio, es decir, del sí-mismo asumido expresamente. En cuanto uno-mismo, cada Dasein está disperso en el uno y debe llegar a encontrarse".

¿No hay manera de contarlo de una forma menos enrevesada? ¿En serio que no? Pero para empezar si hay que leerlo en una apnea y al cuarto "mismo" ya no sabe uno si va en la misma línea o ve doble.

Con otros habrás podido, Martin, pero conmigo vas listo. No me venció Kierkegaard -y mira que me hizo sufrir con sus "Migajas filosóficas"-, no me derrotó Schelling, otro emocionado de la vida yendo de trilero con las palabras, ¿y crees que tú vas a poder?

Amigo Heidegger, si Ortega decía verdad cuando afirmaba que la claridad es la cortesía del filósofo tú eres un desconsiderado mayúsculo, pero como tampoco sé qué te daban de comer en la escuela de Messkirch lo voy a pasar por alto y voy a seguir adelante con tu libro de marras.

Eso sí, desde ya te digo que si Sócrates hubiera hablado como tú escribes la ronda de cicuta la pagaba yo.

miércoles, 25 de abril de 2018

Religiosas de Sigena: especie amenazada




Recuerdo la impresión que me produjo el Museo de Ciencias Naturales de Londres. Yo era un joven enamorado de la naturaleza y tenía la posibilidad de pasar un día entero entre los majestuosos muros de uno de los lugares con más variedad de especies del planeta. Hipopótamos, ciervos, elefantes, leones, gacelas disecadas... Un sinnúmero de vitrinas rebosantes de aves de todos los colores y tamaños, hieráticas, con sus ciegos ojos de cristal fijos en la nada. Era realmente deslumbrante. Pero lo que más impresionaba era que el templo de la ciencia de la vida estuviera henchido de animales muertos. Ninguno respiraba, ninguno parpadeaba, ni trinaba, ni saltaba, eran una carcasa hueca.

Paradójicamente hoy una de las mayores amenazas a los ecosistemas son los entusiastas de la naturaleza. Todo lo quieren ver, y sobre todo, grabar con su cámara. Nos sentimos con derecho a ello, sin importar que nuestra presencia contribuya a la desaparición de los mismos ejemplares que pretendemos contemplar.

¿Y a qué viene todo esto? Intentaré explicarme.

Recientemente han vuelto al Monasterio de Sigena una serie de piezas artísticas que traen a sus espaldas una prolongada controversia con la administración catalana; esto las ha hecho saltar a los titulares de las noticias una y otra vez, atrayendo el interés de los ciudadanos, que cada vez en mayor número se acercan hasta Sigena para conocer de primera mano el monasterio y esos objetos vetustos.

Lo que no es tan conocido es que el de Sigena es un monasterio "vivo" en el que las hermanas de la orden de Belén oran y laboran.

No hablamos de arqueología, sino de historia viva, de continuidad de vida monacal casi ininterrumpida desde el siglo XII. Nada de seres disecados -piedras muertas-, sino piedras vivas, movidas por el mismo espíritu que animó a su construcción y preservación hasta nuestros días.

Me consta que siendo una orden de clausura las hermanas vienen haciendo un gran esfuerzo por facilitar a los visitantes satisfacer su curiosidad. Han tenido que renunciar a parte de las instalaciones y organizar un sistema de visitas cada vez más amplio que las obliga a replegarse todavía más en el reducido espacio que tienen reservado para la clausura.

Sin embargo nada parece ser suficiente. Desde diversas instancias de la Administración cada vez se les pide más y más. Nada nos sacia, hasta el punto de preferir un vestigio fosilizado a una realidad viva, que más allá de las creencias de cada cual pone ante nuestros ojos el verdadero sentido de todo aquello, su "alma".

Temo que si persisten en convertir aquello en un museo las hermanas acaben por marcharse, pues desde luego su vocación no es ser figuras exóticas de un parque temático, sino algo que trasciende y eleva.

Como diría un célebre escritor, quienes pretenden que desaparezcan no saben lo que se hacen porque no saben lo que deshacen. Conviene no olvidar que no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre. Primeros principios: ¿para qué se hizo el monasterio de Sigena?





Fresco realizado por las Hermanas de Belén.