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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

viernes, 7 de julio de 2017

Buenos no tan buenos en "Animales fantásticos y dónde encontrarlos"




El otro día vi Animales fantásticos y dónde encontrarlos. No voy a hacer una valoración de la película; me entretuvo, que no es poca cosa. Pero sí voy a hacerla sobre el comportamiento de los magos. -Aviso, a partir de este momento se destripan algunos elementos del argumento-.

Vamos a ver, los magos tienen un grave problema porque una fuerza maligna fruto de la frustración de un mago amenaza con revelar la existencia del mundo mágico y, además, presentarlos como seres malvados. Para más Inri un joven que porta una maleta con un cierre pésimo va perdiendo bestias mágicas allá por donde va, con lo cual se suceden las calamidades.

En la resolución de estos problemas y de alguno más les ayuda un señor que no es mago, llamado Jacob Kowalski, quien se juega la vida como el que más con el inconveniente de que ni siquiera tiene poderes mágicos y el mérito añadido de que obra de forma absolutamente desinteresada.

El citado caballero se enamora de una maga, Queenie Goldstein, quien le corresponde desde el primer instante.

Pues bien, después de contribuir de modo extraordinario a la resolución de los graves problemas que aquejan a los magos, la presidenta de éstos decreta que al bueno de Jacob le borren de la memoria todo lo vivido en los últimos días. Es decir, el momento de su vida en que ha dado la verdadera medida de sí mismo (mostrándose como un héroe) y ha tenido la experiencia del amor verdadero. Y sus amigos magos, muy tristes, eso sí, dejan que Jacob cumpla obediente esa orden exponiéndose a una lluvia "borra-recuerdos".

A ver, a mí me parece infame. Han privado a ese hombre de lo más valioso que poseía. Que sí, que luego le facilitan plata para que pueda montar una pastelería, pero ni huella de lo que ha sido y de lo que ha podido ser. Y sobre todo, ni rastro de su experiencia con la amada.

En La vida es sueño de Calderón de la Barca llega un momento en que Segismundo ya no sabe si es un vulgar preso o un príncipe, si lo que vive es sueño o realidad, pero afirma lo siguiente:

"Sólo a una mujer amaba
que fue verdad, creo yo,
en que todo se acabó
y esto solo no se acaba".

Es decir, en medio del mar de dudas en que se halla inmerso sigue teniendo una seguridad de la que no le han podido privar, su amor por Rosaura. Sin embargo los magos de marras van más lejos, y están dispuestos a privar al bueno de Jacob de lo más valioso, su amor por Queenie. Que lo consigan o no ya es otra cosa. No sé si dirán algo en la siguiente parte. De momento mal, muy mal, chicos. (A Queenie la dejamos aparte porque parece que no se resigna. No cuento más).

Un don excepcional (película recomendable)




Sorpresa. Grata sorpresa. Eso es lo que me he llevado después de ver en compañía de cuatro damas a un paso de la adolescencia la película Un don excepcional. Y no es que se trate de una película infantil, es una película adulta y apta, eso sí, aunque la trama gira en torno a una niña muy singular.

Mary es una chica de siete años, hasta ahí nada de particular, lo singular viene ahora, y es que es superdotada. Su madre, afamado genio de las matemáticas, también lo era, pero ya no vive. Por eso Mary está al cuidado de su tío Frank (guaperas, soltero, sereno, inteligente, con un punto de lobo solitario; vamos, que pienso que al menos el público femenino no le hará demasiados ascos al personaje, lo cual está bien).

Cuando Mary acuda a la escuela por primera vez saldrá a la luz su singular talento, y a partir de ese momento comenzarán los problemas.

No cuento más para no chafarla. Eso sí, aquí van dos apuntes:

Primero: la trama no decae en ningún momento. Es ágil sin precipitaciones, lo cual es muy de agradecer.

Segundo. Me quedo sin duda con la interpretación de la pequeña Mckenna Grace, quien hace el papel de Mary, la niña superdotada. Impresionante. Inmejorable. Se sale.

Una película muy recomendable para este verano. Por cierto, para mi sorpresa eramos los únicos que estábamos en la sala, de modo quien quiera verla no debería bajar la guardia.

miércoles, 5 de julio de 2017

Apuntes a vuelapluma sobre filosofía (o algo así)




1.- Esta tarde he estado en la biblioteca pública consultando libros sobre filosofía, y he podido constatar el esfuerzo de muchos autores por hacerla accesible, comprensible, cercana, visual, placentera.

Hoy, quien se interese de verdad por la filosofía, tiene medios más que suficientes para adentrarse en ella. Más masticado, difícil.



2.- Mientras preparaba una tortilla de patata para la cena me ha dado por pensar en los eleáticos, Parménides y compañía. Los miramos desde nuestra atalaya histórica y nos parecen un tanto ingenuos. ¿Cómo explicar el cambio? No hay cambio. Asunto zanjado. Claro, que sus planteamientos tenían su intríngulis, porque todavía le estamos dando vueltas a sus respuestas (¡y a sus preguntas!).

En todo caso, hoy andamos en situación pareja a propósito del sentido (es decir, del ser de la realidad, su consistencia). ¿Cuál es el sentido del mundo, de la realidad, de nuestra propia existencia? No lo tiene, respondemos. Asunto resuelto. Encontramos sentido a la carencia de sentido.Todo es ficción, fantasía, espejismo, alucinación... También lo era el movimiento para Zenón, pero cuando le disparaban una flecha se agachaba, por si las moscas.



3.- Me estoy leyendo Patria, de Fernando Aramburu. A Bittori le han asesinado al marido los de ETA y como consecuencia de ello se ha vuelto atea. Siempre que puede acude al cementerio y se sienta a hablar con su difunto esposo para contarle "sus cosas" y recriminarle unas cuantas.

Creer en lo que no se ve. Hablar con quien no está materialmente presente. Pensar que hay vida más allá de ésta.

¿Ha dejado de creer o está disgustada con Dios?

viernes, 23 de junio de 2017

3 temas (filosóficos) para pensar en verano




El verano se nos ha echado encima (¡Y de qué manera!)

Para que no todo sea sudor y playa, os propongo tres cuestiones filosóficas para la reflexión y el debate. ¿Quién dijo miedo?

domingo, 18 de junio de 2017

Y sin embargo... (crítica de la película "Ignacio de Loyola")




He de reconocer que a las películas de temática religiosa les pido más que a las "otras". A fin de cuentas no aspiran simplemente a entretener, sino que se supone que plantean ciertas cuestiones que atañen al significado profundo de la realidad. El reto es mayor y la respuesta debería serlo, y ello sin dejar de cumplir su misión de entretenimiento y calidad, cosa que a veces se olvida. "La película tenía un gran mensaje..."; sí, pero si es un ladrillo a mí no me vale.

En el caso de "Ignacio de Loyola" he de decir que en principio no tenía el menor interés por la misma. Ya había visto el trailer y no me llamaba especialmente. Así que no me preguntéis por qué he sido yo quien ha propuesto a mi amigo acudir al cine esta tarde, no tengo la menor idea.

Pero ahí que nos hemos metido, en la tercera fila, fresquitos y cómodos. Y ha empezado la proyección. La miraba con ojo crítico, lo confieso. ¿Será una superproducción? ¡Eso espero!, me he gastado casi ocho eurazos en la entrada.

Mal empezamos, el doblaje del protagonista no me convencía. Me daba la sensación de que tenía que esforzar la vocalización perdiendo frescura. ¿Por qué no habrían cogido al doblador de alguno de los secundarios? Y sin embargo...

Llega la batalla de Pamplona en la que Íñigo sufre una herida que lo dejará cojo. Los efectos especiales tal vez hubieran sido válidos en los ochenta o noventa, pero ahora...

Me empezaba a incomodar todo. Esas ropas, como si la gente vistiera de bonito a todas horas, con las joyas puestas de diario, y los uniformes sacados de un cuadro pero no de un campo de batalla polvoriento. Y sin embargo...

Y sin embargo, cuando todo parecía perdido; cuando me preguntaba por qué diantres se me había ocurrido a mí proponer esa película, ha sucedido algo. La historia ha comenzado a ganar en espesor e interés. El tormento de Íñigo con su vocación castrense truncada, su búsqueda de sentido, la agitación de su conciencia, el cambio de vida. Al análisis crítico ha empezado a sucederle la empatía con lo que allí se narraba. Iba cobrando una consistencia cada vez mayor. La película mediocre se esfumaba dando paso a un gran relato.

Y esa ascensión ha proseguido hasta el momento en que se describe la insoportable tentación del protagonista mortificado por el Acusador. Ahí el director y guionista Paolo Dy ha tenido la audacia de escenificar el duelo de una manera simbólica y eficaz, sin complejos, sin miedos, sin esconder nada. Sin duda ha acertado plenamente. En ese momento se me ha ganado definitivamente, consiguiendo que la inicialmente modesta cinta se transforme en una gran película.

Porque si una gran obra se reconoce en tanto que después de pasar por ella ya no eres el mismo, "Ignacio de Loyola" es una gran obra. No oculta, no disimula lo que es, no silencia, habla, y habla de lo que tiene que hablar, de la vida de un santo en una época con sus propias dificultades y contradicciones. Un santo que se encuentra con Dios y ya no vuelve a ser el mismo, pero para ello ha tenido que pasar la prueba del fuego.

Señor Paolo Dy, tenga por seguro que estaré atengo a sus futuras propuestas. Esta me parece argumentalmente muy recomendable.

sábado, 17 de junio de 2017

Cumpliendo un encargo de mil amores



El maestro José Santos Nalda Albiac me pide que inserte el siguiente texto en su nombre, consecuencia del reencuentro con cuatro de sus viejos alumnos. De mil amores vuelco su texto y fotos:

"Una de las grandes alegrías que he recibido en mis años de enseñar Aikido es la sincera amistad de estos cuatro aikidokas de los "primeros tiempos del Aikido en Zaragoza" El aprecio y el afecto es mutuo, ha valido la pena conocernos y compartir juntos el sudor y la ilusión de muchos entrenamientos. Os doy un gran abrazo junto con mi reconocimiento por vuestra amistad."


martes, 6 de junio de 2017

Darwin y el eslabón perdido




Lo hemos encontrado. Sí, sí, por muy sorprendente que resulte lo hemos encontrado. Por fin, el eslabón perdido entre el primate y el hombre ¡y vivo!