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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

domingo, 14 de agosto de 2022

Cioran perdido


 

En sus Cuadernos Emil Cioran se lamenta reiteradamente de su salud y abatimiento:


"¡Segunda gripe en tres meses! Agotamiento completo, opresión, imposibilidad casi total de respirar. ¿He pasado ya al otro lado? ¡Hace tantos años que mi cuerpo es una carga para mí!"


"Desde los diecisiete años estoy aquejado de un mal secreto, imperceptible (...): un hormigueo en los nervios, noche y día..."


Da la sensación de que el origen de su mal no es físico -acaso lo sea su sintomatología-, sino espiritual. Se percibe un hambre voraz de Dios y una imposibilidad en encontrarlo como quisiera, lo cual lo abate y subleva. Salta del llanto a la maldición. De hecho muchas de sus notas tienen un aire casi unamuniano:


"Lo que no puede traducirse en términos de religión no merece ser vivido".


"Estoy acabado, estoy al borde de la plegaria".


"Gritar, ¿a quién? Ese ha sido el primer y único problema de toda mi vida".


"Todo se vuelve en mí plegaria y blasfemia, todo deviene en mí llamada y rechazo".


"¡Fuerzas del Cielo! ¡Cómo anhelo el tiempo en que se os podía invocar, en que no se exclamaba en el vacío, en que el vacío mismo no existía todavía!"


A mi entender todas estas notas ponen de manifiesto que la conciencia humana está configurada a la escala de la divinidad, del sentido íntegro.

2 comentarios:

  1. "La conciencia humana está configurada a la escala de la divinidad" gran frase... la expresión "del sentido íntegro" es un acierto, entiendo que esa idea no es de Cioran.

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    1. No. Esa idea está sacada de la desesperación y despecho de Cioran.

      Un abrazo

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