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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

jueves, 12 de enero de 2012

En recuerdo de Enrique Urquijo (Los Secretos)


Debíamos ir ¿a COU?; quién sabe. Dos grupos iban a tocar en la carpa de la entonces llamada Plaza José Antonio. Primero Los Secretos, luego Los Elegantes. No era fan de ninguno de los dos, aunque con el tiempo ambos me fueron gustando más y más.

Quedamos los amigos y como nos sobraba algo de tiempo fuimos a un bar cercano. La barra estaba abarrotada y al fondo de la misma Enrique Urquijo hablaba por el teléfono público (entonces el móvil sólo salía en los tebeos de Mortadelo y camuflado en un zapato). ¡Caray, el mismísimo vocalista de Los Secretos a tiro de piedra!

Azuzamos a nuestra amiga Marta para que le pidiera un autógrafo.

- Venga, Marta. Tú eres chica y te hará más caso.

Risitas y un reiterado “que no, que no”.

Así que cuando camino de la salida pasó junto a nosotros, lo paré y le pedí el mentado autógrafo. ¡Fuera vergüenzas! Firmó apoyado en mi espalda y el personal se animó a pedir más firmas. En un momento mi área dorsal quedó convertida en escritorio público.

Un verano regalé aquella entrada autógrafa a una chica que conocí. ¡Mi dichosa mala cabeza!

Pasaron los años y aquellos grupos volvieron a tocar en Zaragoza. Esta vez por separado. Los Elegantes en La Chimenea. Al concluir el batería lanzó sus baquetas al auditorio. Rocé una de ellas con la yema de mis dedos pero cayó al foso de seguridad. Pese a mis súplicas, el guarda la arrojó lejos de mí. (Que el cielo lo perdone).

Me prometí que no me volvería a ocurrir. Así que cuando semanas después vinieron Los Secretos al Centro Cívico Delicias, puse todos mis sentidos en atrapar tan preciado trofeo. Apenas el batería hizo ademán de arrojar su herramienta de trabajo, pegué un salto tipo Mátrix que para qué contar. ¡Y me hice con ella!; repelada por el centro y todavía algo humedecida de sudor.

En una “campaña de limpieza” mi madre debió arrojarla a la basura. (Sí, todavía le hablo. Nueve meses llevándome como equipaje y más de cuarenta años aguantando mis matracas la absuelven de muchas cosas).

Un triste día de noviembre saltó la noticia. Enrique Urquijo había muerto tirado en un portal. Al parecer se había desenganchado de las drogas por su hija, pero recayó. Escapar de la droga supone un combate duro, muy duro, que a veces se pierde. Mas, como decía Ortega y Gasset, un hombre no se define por sus éxitos, sino por su intentos. Y Enrique lo había intentado por amor a su retoño, aunque el resultado no le fue favorable... ni a nosotros tampoco.



Di el pésame a mi amigo Fernando, que tanto lo admiraba desde la distancia.

Pasó el tiempo y en un programa de radio hablaron del décimo aniversario de la muerte de Enrique. Me quedé de piedra. ¡Diez años ya! Pero si no parecía que hubiera pasado ni uno.

Ahora que ha transcurrido todavía más tiempo, no sé por qué vuelvo a escuchar sus primeras canciones una y otra vez. Aquel Ojos de Perdida, o el hermoso Volver a ser un niño. Es la voz de la melancolía, es la voz de Enrique Urquijo. La añoranza añorada. Dios lo guarde.

18 comentarios:

  1. Jose Antonio Manonegra.12 de enero de 2012, 1:25

    No somos nada...
    Lo que dan de sí los bares...

    Rezo por nuestros enemigos...

    Abrazos desde el acabose nacional...

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  2. Gracias Rafa!
    Sos muy cálido hermano.
    Un fuerte abrazo

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  3. Que bonita entrada, me quedo sin palabras. Gracias por compartir anecdotas personales que me han devuelto también a mi de algun modo a una epoca dorada de la juventud.
    Un abrazo.

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  4. Rafa, mi oración va por él y por tantas personas de sensibilidad.

    Un abrazo y muy feliz día para todos.

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  5. Lo recuerdo, y siempre me quedaba un poco KO cada vez que alguno de estos artistas jóvenes morían, me pasó lo mismo con Cecilia.
    Por cierto ¿Ahora te toca a ti firmar, no...? ¿Encuentras espaldas donde hacerlo?... Un abrazo

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  6. JA Manonegra, contigo los bares siempre han dado mucho de sí, la verdad. Y este sábado veremos qué da la cena de sí. Miedo os tengo.

    Claudio, muchas gracias. Y no dejes de pedir por mí, que siempre me hace buena falta. Otro fuerte abrazo para ti.

    Mento, ¡pero si estás en plena primavera! Aquí estás muy bien. Otro abrazo.

    Capuchino, es cierto que las personas sensibles son más vulnerables, y desde luego Enrique Urquijo lo era. Muchas gracias y feliz día para ti también.

    Ángelo, yo más que firmar meto unos rollos en la primera página que creo que el atento lector se arrepiente a los diez minutos por haberme pedido que le firme el libro. No hay espalda que aguante tanta literatura. Otro abrazo para ti.

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  7. Querido Rafael: ¡me has emocionado! Gracias por recordadnos a Enrique y esas vivencias que compartiste con tus amigos y amigas hace unos años.

    Una abrazo,

    Manuel

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  8. No me acuerdo de nada. Abrazos, nos vemos el sábado.

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    Respuestas
    1. Quiero decir que no estuve allí...

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    2. Hola Rafa.
      Sin duda alguien ha escrito con mi nombre ... ya sabes los incovenientes de las nuevas tecnologias y los desaprensivos que se ampran el anonimato para cometer sus fechorias.
      Por supuesto que me acuerdo de todo lo que comentas, como olvidarlo!!!. Es mas, aquel concierto en el que usamos tu espalda como improvisado escritorio fue el 28 de Enero de 1989, vispera de San Valero. Yo le pedi a Enrique una dedicatoria y me pregunto: "Que pongo?" a lo que le conteste: "Pues Fernando, por ejemplo", y hete aqui que eso fue lo que escribio en el reverso de la entrada del concierto.
      Esa entrada la conserve durante años hasta que, asumo mi responsabilidad, la guarde tan bien, tan bien, tan bien, que ni siquiera recuerdo donde esta :-) Mis descendientes o el triturador de papel la recuperaran en el futuro. Si te sirve de consuelo, ambos perdimos el autografo!!!
      Tambien recuerdo tu llamada el dia de la muerte de Enrique, yo iba a trabajar y a las 07 30 de la mañana recibi una llamada al movil: eras tu, contandome que acababas de oir la noticia por la radio, ya la habia oido yo tambien, pero aun recuerdo tu llamada.
      Felicidades por tu blog, por la mencion expresa que haces de mi y de "mis recuerdos" y de todos esos momentos que nos hemos divertido juntos, y que repetiremos en el futuro, y por tu memoria prodigiosa, recordando siempre anecdotas del colegio, de cuando eramos un pco mas jovenes (y algo mas melenudos tambien). Por cierto en ese entorno del 89, nuestro 3º de carrera, comentarte que algunos seguimos acudiendo a la biblioteca a estudiar para prepararnos los examenes que aunque no lleguemos tan alto como tu tenemos a un muy buen maestro a quien imitar.
      Un fuerte abrazo, este si, Fernando

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  9. Ya me he escuchado las dos canciones. Tus ojos de perdida me ha gustado mucho, tanto la música como la letra. La de volver a ser un niño, también pero menos. ¿Sabes?. A mi no me gustaría volver a ser un niño. ¡Que horror!, volver a empezar....... ahora si me ofrecieran volver a empezar con todo lo que ya sé, entonces si, sería estupendo comenzar con una mochila cargada de experiencias.
    Un abrazo

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  10. Manuel (Rick) muchas gracias. Tengo tu libro sobre en la cima para su lectura. Lo que pasa es que estoy embarcado en otro proyecto y me lo reservo para el periodo vacacional. Ya tengo ganas. Un abrazo.

    Fernando, el suplantador ya te puedes imaginar quién es. Tiene una mata de pelo insultantes y últimamente luce unas barbas que ni Papá Noel.
    Veo que te acuerdas hasta de la fecha. Yo pensaba que había sido antes.
    No sé si recordarás otro concierto que vimos de Loquillo en el pabellón que hay cerca de la Romareda. Debió ser en el año 10 antes de Cristo. Todavía estaba Sabino Méndez con los Trogloditas (ahora creo que ha vuelto). Cuando tocaron "Cadillac solitario" pensé que ibas a levitar. Sólo repetías el título: "Cadillac solitario, Cadillac solitario...", como si fuera un mantra budista.
    ¿Nos vemos en la cena del sábado? Yo iré con el Tejareta.

    Chus, es que tú de pequeña debiste ser muy trasto. Si ya vuelves con la experiencia de ahora, que tiemblen las aulas. (Escucha "Ojos de gata"; "Sobre un vidrio mojado" pero no la versión en directo, sino la antigua; "Pero a tu lado"; "Quiero beber hasta perder el control"; y por supuesto, la famosísima "Déjame".
    Otro abrazo para ti (con la famosa técnica envolvente)

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  11. Un claro ejemplo de la crisis de valores que vivimos desde hace 25 años...adoradores de Loquillo y los Trogloditas (sinónimos de Sodoma y Gomorra).

    En definitiva, volvemos a las cavernas.

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  12. Hola Rafa!!! Ciertamente me acuerdo. El concierto de Loquillo, pudo ser en el pabellon Hispano Frances de la Feria de Muestras? Sin duda eran tiempos de Trogloditas: algunos siguen viviendo en las cavernas!!! :-)
    A la cena no ire. Estoy de examenes, me queda poco para terminar, y ya sabes que en este tipo de acontecimientos se termina haciendo un tipo de "regresion" mental y fisica que suele pasar factura durante un par de dias. Esperaremos a la proxima convocatoria. Disfrutad, pero no cometais muchos excesos!!!!

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  13. Rafael ¡preciosa entrada!, aun recuerdo los nervios en la carpa antes de comenzar el concierto... ¡si hasta en el coche llevo los grandes éxitos!, inolvidables las canciones que recomiendas pero no te olvides de "buena chica" y "agárrate a mi Maria".
    Fernando, no sabía que fueras fan de Loquillo (aunque si de Abba jeje), ¡lo que me costó convencer a mis amigas para ir al concierto que dió en el pabellón de la Chimenea unos pilares!¡que tiempos!,eso sí, aun recuerdo lo cerquita que lo veia (en primera fila), él, el cigarrillo en su mano y el bourbon... ¡ya no hay grupos como estos!. Por cierto que seguramente ya la conocerás pero si no te recomiendo que visites la web www.loquillo.com, comienza con su nueva canción.

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  14. Anónimo: JA Manonegra, aunque te hagas pasar por el autor del Cid, te reconocemos.

    Fernando, cuando abandoné la cena el personal estaba jugando a "estatuas quietas, inmóviles y mudas", no te digo más.

    Inma Va, muchas gracias. El último disco de Loquillo me lo han traído los Reyes Magos. También lo llevo en el coche porque en casa es imposible. ¡Saludos!

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  15. Me encanta la música pero soy un desastre para recordar nombres. Así que, aunque “Los elegantes” no sé quienes son, miraré en google por si sí conozco sus canciones.
    Los Secretos, sí. Me encanta “Agarrate fuerte a mi María” y recuerdo haber escuchado mil veces la de “Déjame” como terapia para superar un amor roto
    Gracias por la entrada Además de remover recuerdos, me ha servido para rezar por él y por su ya no tan niña

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  16. Miriam, Los Elegantes tenían canciones muy chulas como "Los gatos de mi barrio", "Mangas cortas", "Tocando Blues", "Dos añor atrás". No sé si seguirán tocando, pero yo los recuerdo con cariño.
    Gracias a ti y un fuerte abrazo.

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