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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

viernes, 9 de marzo de 2012

Fernando Arrabal o el Sócrates de lo irracional


Hay hombres peculiares, los hay excéntricos, y luego está Fernando Arrabal. Arrabal es autor teatral, escritor, cineasta y ninguna de estas tres cosas, puesto que, como queda apuntado en la primera frase, es inclasificable. Creo que precisamente esta indefinición es lo que más satisfacción le produce; ser en sí mismo un espectáculo y, en la medida de lo posible, escandalizar sin dejar de ser un niño.

Fue famosa su intervención en un espacio televisivo presentado por Sánchez Dragó. En el mismo creo que se hablaba del Apocalipsis, aunque Arrabal se centró (si es que a eso se le puede llamar "centrarse") en el “milenarismo” (PINCHAR PARA VER). "El milenarismo va a llegaaar...". Antes de comenzar el programa había bebido algunas copas de más, de modo apareció con una simpática borrachera que a punto estuvo de provocarle un accidente al vencerse la mesa de cristal sobre la que se sentaba despreocupadamente.

Sin embargo, si tuviera que quedarme con algún momento estelar de Arrabal, este sería el de una entrevista que le hizo Mercedes Milá a principios de los ochenta. Para situarla en su contexto, hay que señalar que en aquel entonces la URSS era una realidad potentísima que contaba con la comprensión, cuando no con el apoyo, de una inmensa porción de los ambientes intelectuales de Europa, y, de un modo particular, de España. Precisamente en España toda crítica al comunismo era sistemáticamente tachada de “fascista” desde los ambientes más progres.

En el programa de Milá habían hablado anteriormente otros invitados que compartían mesa con Fernando Arrabal. En concreto Paco Rabal, gran actor que destacaba por su activismo comunista; la cantante Masiel, afanada en mostrar su posicionamiento progresista, y un representante del Partido Comunista Marxista-Leninista que manifestó su intención de alinearse con la URSS en caso de un conflicto armado con Occidente. Pues bien, ahí estaba Arrabal, juguetón, cantando las verdades del barquero con una libertad y claridad que nadie, repito, nadie se atrevía a manifestar en un medio público en la España de aquellos años (PARA VER, PINCHAR AQUÍ), como lo hiciera antes en una crítica carta pública a Franco, o afirmando desde la tribuna de oradores de un congreso anarquista que tenían que pedir perdón por los crímenes cometidos por los ácratas.



Viendo a Arrabal con aquel descaro y arriesgada sinceridad, pensaba que Sócrates debía ser un tipo así; sin ataduras, amante de la libertad, sin respetos humanos y sin casarse con nadie, soltando "herejías" contra lo políticamente correcto como las que manifestaba en territorio hostil: "El comunismo me parece la esencia del mal", "es un grupo de personas aristocráticas que esclavizan al resto del mundo", "es un anacronismo del crimen"...



Insisto, en el contexto histórico en que esto se producía, es lo más atrevido que yo haya visto. Las caras de sus compañeros de mesa expresaban una hostilidad y tensión tremendas. Arrabal se atrevió, incluso, a pronosticar la pronta caída del comunismo. ¡Y acertó!, aunque entonces era impensable.



Creo que el mejor modo de cerrar un escrito sobre Fernando Arrabal es recogiendo algunas de sus frases, bellas, originales y"arrabaleras". Aquí van:



“Podría decir cosas interesantes si dijera lo contrario de lo que piensa”.


“Toda belleza duerme”.


“Saltó al vacío desde su castillo en el aire”.


“Tan triste... no es serio. Tan cómico... no es divertido”.


"Los arquitectos crean ciudades, los ángeles bosques".


“Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia".




jueves, 8 de marzo de 2012

Raquel no podrá celebrar el "Día de la mujer trabajadora"


Raquel no podrá conmemorar el “Día de la mujer trabajadora” ni ningún otro “día-homenaje” a las mujeres. Por no poder, no podrá celebrar siquiera su cumpleaños. Raquel no tiene voz ni voto, en realidad no tiene ningún derecho, a nada, ni los más elementales como tener amigos, reír, llorar, amar y ser amada, o, sencillamente ¡vivir!

Raquel no tendrá oportunidades, ni una sola y única oportunidad. Su cuerpo yace ahora mismo en el cubo de basura de un aséptico quirófano. Ha sido triturado en nombre no sé qué “derecho a decidir”. A decidir sobre la vida y la muerte.

Raquel es mujer y está indefensa en el vientre materno, pero eso no la ha librado de sufrir un final brutal e irreversible. Ella no aparecerá en ninguna estadística de violencia contra la mujer.


martes, 6 de marzo de 2012

Para la lid, leones


El Heraldo de Aragón reposaba sobre la silla. “Papá, esta es la silla del periódico”, dijo mi hadita de cuatro años. Ambos miramos la portada. Una foto de Padilla anunciaba su vuelta a los ruedos tras la tremenda cogida sufrida apenas hace cinco meses. “Hay un pirata”, añadió convencida. Y yo, que ni soy taurófilo ni lo he sido nunca, pensé para mis adentros, "con un puñado de piratas como este nos comeríamos el mundo".

lunes, 5 de marzo de 2012

Viernes santo perpetuo (¡qué cruz!)




Iba a tomarse el plato de sopa que le serví. O al menos eso creía yo, pues antes de que la cuchara estableciera el más mínimo contacto con el caldo, cogió el tetra brik y comprobó exhaustivamente su composición. Lo que "en realidad" iba a ingerir eran 0,8 gramos de proteínas, 2, 5 gramos de hidratos de carbono, 0,1 gramo de fibra y 0,88 gramos de sodio. Nada de algo llamado “sopa”. Después le ofrecí un trozo de queso, que tampoco era tal, sino, por lo visto, una bomba de kilocalorías, nada menos que 320. Inadmisible para la cena. Pasó el resto de la velada realizando aquellos angustiosos estudios químicos, explicándome las terribles consecuencias de algunas combinaciones alimentarias.



Cuando terminamos, manifestó ciertos remordimientos por haber bebido la leche, pues la que le pude ofrecer era semidesnatada, y resulta que por cada 100 mililitros tiene 46 kilocalorías, en vez de las 32 que posee la desnatada. (Hasta entonces no había tenido noticia de tan interesantes cuestiones).



Tras despedirnos, me hice un firme propósito: jamás me convertiría a su melindrosa religión; una cosa es la salud y otra muy distinta hacer ascos a la vida.



Y luego se meten con los viernes de Cuaresma. Virgencita, ¡yo me quedo con ellos sin dudarlo un segundo!

viernes, 2 de marzo de 2012

La calumnia (The children´s hour)



Peliculón con dos titanes frente a frente; aunque más correcto sería decir hombro con hombro: Audrey Hepburn y Shirley MacLaine.


Karen (Hepburn) y Martha (MacLaine) son propietarias y profesoras de una pequeña escuela para niñas bien. Una de las alumnas, Helen, manipuladora y carente de escrúpulos, se sentirá despechada por un castigo que le imponen; a consecuencia de ello, aprovechará un comentario escuchado por casualidad para acusar a sus maestras de mantener relaciones ilícitas. A partir de ese momento el escándalo se propagará como la pólvora, hundiendo con ello la reputación de la escuela y de sus maestras.


Karen y Martha, estigmatizadas, sólo contarán con el apoyo del novio de Karen, que no será ajeno a los daños causados por la difamación.


Los personajes son ricos en matices; sólidos, creíbles. Por ejemplo Martha, quien, efectivamente, alberga confusos sentimientos amorosos hacia su compañera, si bien reprimidos y nunca puestos de manifiesto. Esa debilidad, aireada por el comentario irreflexivo de su egoísta y fatua tía, será la que sirva de punto de apoyo para la calumnia.


También es digno de mención el papel de la abuela de Helen; mujer íntegra, distinguida, con un rígido sentido de la justicia, que al dar crédito a los embustes de su nieta se pondrá inconscientemente al servicio de la difamación.


La trama expone de forma brillante el daño causado por la maledicencia. También retrata la maldad infantil particularmente viva en algunos individuos. Se trata de una edad a menudo idealizada que, sin embargo, no es ajena a las miserias humanas.


La película, basada en una novela de Lilliam Hellman (que confieso no haber leído), además de espléndida, es una saludable invitación a la reflexión sobre el modo en que hablamos y juzgamos a los demás.


La recomiendo muy vivamente. Vista en grupo y comentada después, mucho mejor.

jueves, 1 de marzo de 2012

Seré cuentista...


El 23 de abril de 1616 del calendario gregoriano moría Miguel de Cervantes. Diez días más tarde, el 23 de abril de 1616, fallecería William Shakespeare. Sí, sí, lo he dicho bien, no hay ninguna errata, pues esta última fecha está datada según el calendario juliano que en aquellas fechas todavía regía en Inglaterra. Para homenajear a estos dos genios, todos los años se celebra la feria del libro el día....tic, tac, tic, tac, tic, tac... ¡23 de abril! ¡Correcto! Como el calendario que hoy rige en casi todo el mundo es el gregoriano, por una vez los hispanos nos llevamos el gato al agua y el día del libro se celebra en el aniversario de Cervantes. Así que ese día tendremos casetas con libros, descuentos y presentaciones a tutiplén.

Si no se tuerce nada (y cruzo los dedos hasta de los pies para que así sea) saldrá al mercado un libro de cuentos ilustrado por mi amiga Marta Boza y escrito por un servidor. No cuento más para no gafarlo. En todo caso, procuraré avisar con tiempo para que los interesados puedan acudir en tropel a las librerías y adquirirlo antes de que se agoten las doscientas primeras ediciones. Está pensado para niños pequeños y adultos con el alma muy grande. Es decir, para casi todo el mundo.

A partir de ese día podré afirmar con orgullo: ¡soy un cuentista!

martes, 28 de febrero de 2012

Julián Besteiro nos unió


¿Cuántas veces saqué aquel libro de la biblioteca? No sabría decirlo. Sólo recuerdo que lo tenía unos días en casa para sumergirme en sus páginas y conocer cómo fueron los últimos meses de la vida de Besteiro; luego, de vuelta a la biblioteca hasta la siguiente ocasión.

Años triunfales: Prisión y muerte de Julián Besteiro. No me atrevería a calificarlo de novela. Más bien una crónica, sujeta más al rigor histórico que a la inventiva narrativa. Historia dura, crepuscular, desasosegante a veces.

Confieso que su autor me era desconocido aunque, de tanto ir y venir con el libro, acabé por quedarme con su nombre: Javier Quiñones.

Julián Besteiro fue el sucesor de Pablo Iglesias al frente del PSOE y de la UGT. También presidió las Cortes Constituyentes de la II República. El radicalismo al que se lanzó su partido durante el periodo republicano acabaría por apartarlo de la dirección del mismo.

Besteiro había sido profesor de Julián Marías, cuyo pensamiento yo seguía con vivo interés. De modo que mi acercamiento al político socialista vino fundamentalmente de la mano de su antiguo alumno. Además, Marías colaboró con el catedrático en los últimos años de nuestra incivil contienda en lo que fue el intento último por reconciliar las dos Españas desde la integridad moral y la generosidad política.

Un día, como buen náufrago, andaba yo a deriva por Internet cuando di con el blog del autor de aquel libro. No cabía duda, era él: su atención se posaba sobre las cuestiones que le resultaban interesantes, fecundas, sin concesiones a la moda o al discurso manido. Nada de exhibicionismo ni fuegos de artificio. En el fondo era aquello que Ortega llamaba “salvaciones”. Salvar lo valioso de la realidad llevándolo a su plenitud. No dejar en la cuneta de la historia aquello que hace al hombre más hombre.

Esta mañana me he llevado una nueva sorpresa, al descubrir que la última entrada de Quiñones, en la que hace una valoración de las Memorias de Marías, ¡me la dirige a mí! Lo hace con una generosidad manifiesta, de hombre liberal, en el sentido que a esta expresión daban nuestros clásicos. Así que, como de bien nacido, me siento en la necesidad de responderle con un gracias. Gracias y, sobre todo, ¡adelante! Necesitamos salvaciones. Necesitamos un buen puñado de Javier Quiñones.