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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

sábado, 20 de febrero de 2016

La sangre de Descartes



En cierta ocasión Julián Marías preguntó a su amigo Pedro Laín Entralgo desde qué momento la medicina había ayudado más a curarse que a morir. El catedrático de historia de la medicina, tras pensar un momento, respondió que dicho salto se podía datar a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con la implantación de la asepsia.

Hasta entonces cuando alguien tenía fiebre lo primero que se hacía era no darle de comer ni de beber y, además, sangrarlo; con semejante condena a la deshidratación el estropicio se hacía mayor y al paciente se le facilitaban los trámites para la tumba.

Estando Descartes en Estocolmo, en el año 1650, padeció una grave pulmonía (tan grave que acabaría con él), el caso es que el médico de la corte lo quiso sangrar, y el filósofo francés se negó con estas donosas palabras: “por favor, ahorre la sangre francesa”.




(En la foto, hace ya unos cuantos años, con los doctores Francisco Grande Covián y Pedro Laín Entralgo, excepcionales médicos y humanistas)

2 comentarios:

  1. La medicina ha evolucionado mucho en los últimos años. Gracias a ello, las personas tenemos un esperanza de vida mayor.

    Me ha alegrado recordar al Doctor Grande Covián. Me parecía una persona muy agradable y un gran experto en nutrición.

    Un fuerte abrazo. Feliz domingo.

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    Respuestas
    1. Como siempre, Amalia, muchas gracias.

      Un abrazo para ti.

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