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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

martes, 27 de enero de 2015

Islas en el océano de la moral



Todo acto verdaderamente humano reviste un carácter moral.
El camaleón está en celo y se aparea. El león tiene hambre y caza. La gaviota tiene sueño y duerme.

El hombre tiene que elegir continuamente, no le viene dado un guión prefijado para cada situación, por ello tiene que valorar, dar cuenta y razón de sus actos, ser capaz de justificarlos (o de reconocerlos injustificables).

La tentación es pretender que hay esferas de lo humano desprovistas de ese carácter moral. Así, vemos a investigadores afirmando que la ciencia debe ser ajena a cualquier forma de código ético y, por tanto, no debe estar sujeta a restricción alguna. O a cómicos sosteniendo que el humor no tiene límites y que al amparo de la libertad de expresión puede pasar por encima de todo y de cualquiera. O avarientos especuladores ilustrándonos sobre cómo los mecanismos de la economía nada tienen que ver con la humana condición.

Habrá incluso quien se revestirá de virtud para justificar su inmoralidad. Hombres que desahogan su agresividad más primaria enarbolando banderas religiosas, políticas o de cualquier otro tipo. Amas de casa, bomberos, azafatas, enfermeras, estudiantes, desahuciados y un sinfín de gentes que harán gala de su afán exhibicionista al amparo de las más nobles causas. Y así suma y sigue.


No, en el océano de lo humano no hay islas que emerjan fuera de la condición moral. Cada acto nos define. Y porque somos libres, somos ineludiblemente seres morales.

15 comentarios:

  1. Si me pasas este artículo al correo electrónico, lo publico el lunes en el nº 62 de la revista. Un fuerte abrazo y recuerdos para tus cascabeles.

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  2. Me faltan palabras. De verdad...

    Así que un montón de aplausos junto con un fuerte abrazo.

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  3. Me faltan palabras. De verdad...

    Así que un montón de aplausos junto con un fuerte abrazo.

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    1. Los abrazos me gustan mucho, así que allá va otro.

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  4. Qué certero Rafael!!!

    El hombre es estructuralmente moral, como Zubiri y Aranguren proclamaban.

    También Ortega decía que la vida se nos ha dado, pero no se nos ha dado hecha. Somos nosotros los que con nuestra liberta y elección la vamos completando.

    Pero esa intención de despojar de contenido moral algunos ámbitos son también en el fondo una elección...

    Un abrazo.

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    1. Pero esa intención de despojar de contenido moral algunos ámbitos son también en el fondo una elección... moral.

      Véase el caso de Adolf Eichmann.

      Un abrazo, Paco.

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  5. Me ha encantado, así que no me resisto a poner otra de
    de Ortega y Gasset :
    "Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral."

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    1. Ángelo, desde luego en Ortega la libertad está inextricablemente unida al hecho moral.

      Un abrazo.

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  6. Terriblemente cierto. "Cada acto nos define..." pero ¿somos como actuamos o nuestros actos surgen de como nos gustaría ser?, independientemente de que en ámbos casos nustros actos tengan contenido moral.

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    1. "El obrar sigue al ser", decían los clásicos. Lo que pasa es que en el caso de hombre el ser también se va forjando con el obrar. Es lo que tiene vivir en la paradoja.

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  7. Creo que lo óptimo no es procurar vivir la moral cristiana por sí misma, sino que el vivirla sea una consecuencia natural de la firme adhesión personal a Jesucristo, a su Palabra y obra, por la fe y el amor. Todo es gracia, decía un santo, y quien ama con Cristo, vive con Él y a semejanza suya. Esa es nuestra gran batalla diaria. Un saludo.

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    1. Un saludo para ti también, Felícitas. Gracias.

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  8. E' vero, siamo degli essere morali. Ogni atto umano ha una valenza ed un peso che ricadono sull'intera società umana. Un atto buono si propaga verso gli altri, come i cerchi concentrici di una pietra gettata nell'acqua, ma anche un atto cattivo si ripercuote non solo su chi lo subisce ma anche su chi lo compie e su tanti altri.
    Bel post che fa riflettere.
    Un abbraccio

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    1. Somos notas en la melodía de la creación. O desafinamos o la hacemos más espléndida; de nosotros depende.

      Un abbraccio, Martina.

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