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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

lunes, 27 de enero de 2025

Mi lectora favorita




Hay noticias que le conmueven a uno en lo más íntimo. Y hoy, precisamente, he recibido uno de esos regalos. El caso es que charlando con mi amigo Manuel me ha dejado caer como si tal cosa que su hija Katia ha hecho una exposición en clase de mi libro Mabel, la princesa de Íncaput. La verdad, no estaba preparado para una revelación tan espléndida e inmerecida.


Katia es una niña despierta y alegre que posee la gracia de lo andaluz en grado sumo. Este verano tuve la oportunidad de compartir con ella y con su hermano Dante, otro gran lector, aventurero y conversador, un refresco y una aventura náutica en la Plaza de España de Sevilla.


El caso es que Katia ha tenido a bien no sólo leerse mi libro, sino disertar sobre él en su clase. Y qué quieren que les diga, que desde ese mismo instante se ha convertido en mi lectora favorita y así se lo he hecho saber telefónicamente.


Además, ha despertado el interés de una amiga suya que se lo ha pedido prestado, y Katia, generosa, ha accedido; eso sí, advirtiéndole de que se lo cuide bien pues lo tiene dedicado por el autor.


En conclusión, hoy me he sentido un tipo muy afortunado al descubrir que ha merecido la pena narrar las aventuras de Mabel. Únicamente con esta fantástica lectora está compensado todo con creces.




domingo, 12 de enero de 2025

La sustancia de los sueños

 En más de una ocasión he soñado con personas ya muertas. Cuando esto sucede no es extraño que sea consciente de que han fallecido, de que no es normal que ellos estén ahí, actuando, hablando, ¡vivos! Con no poca congoja trato de advertirles, de explicarles lo inaudito de la situación.


Lo del otro día fue algo distinto. Soñé con Javier B., quien murió durante la pandemia a consecuencia de un infarto. ¿La vacuna? Yo qué sé.


En mi sueño estaba rejuvenecido y sonriente. Vestía una camisa azul mahón algo arrugada. Yo no podía evitar mostrar sorpresa. Le decía que había oído que había fallecido, pero que afortunadamente estaba claro que no era así, que era un error. Y para cerciorarme lo tocaba y le decía que era indudable que él estaba allí, tan seguro como que yo mismo lo estaba, que no era un sueño como me había sucedido en otras ocasiones. Ahora no cabía la menor duda.


Desperté y quedé confuso. ¡Era todo tan real! Tan real como la misma realidad.


Pensé en Descartes: ¿cómo distinguir la vigilia del sueño si en ambos todo se presenta como real? ¡Pero si Javier estaba claramente ante mí, presente ante mis ojos y mi tacto; hablándome!


El Próspero de Shakespeare en La Tempestad sostiene: "Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir".


Pero, ¿y si la vida misma no es más que un dormir en el que soñamos que vivimos?


En ese caso, como dice Unamuno al final de su Vida don Quijote y Sancho: "¡Y si es la vida sueño, déjame soñarla inacabable!"






Esta foto nos la tomó Javier a Julio y a mí cuando trabajaba como fotógrafo para el desaparecido periódico El Día. Lo que ya no sé es si estuve allí o si es un retazo de otro sueño, de otra vida, del joven que creía ser y que soñaba con ser otro que yo.





sábado, 4 de enero de 2025

Así fue mi último encuentro con Julián Marías

 



Ahora sí que sí: ¡¡¡el último vídeo de la serie Antropología Metafísica de Julián Marías!!!


Dos años, dos, dedicados a este magnífico libro.


Aprovecho para hacer un rápido balance y compartir mi último encuentro con el filósofo.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Muerte y proyecto (Julián Marías)




 ¡Último capítulo del libro Antropología Metafísica de Julián Marías!


Para mí, coronar el Everest.


Pienso grabar un episodio de cierre de esta serie que me ha llevado ¡dos años! Madre del amor hermoso.


Me comprometí y he cumplido, pero ha costado lo suyo...


miércoles, 25 de diciembre de 2024

"Cuentos desde el ocaso" de Sir Percy Blakeney



 

Tempus fugit, decían los latinos. Desde siempre he tenido clara conciencia de la fugacidad del tiempo. Por eso para emplear una parte del mismo en leer un libro en vez de otros muchos debe haber una razón más o menos poderosa. En este caso he de confesar que el motivo ha sido la simpatía por su autor; a quien, dicho sea de paso, todavía no conozco personalmente. Pero eso es otra historia.


No es la primera vez que me mueve un motivo similar, y ello me ha permitido llevarme más de una grata sorpresa.


El hecho es que me he regalado Cuentos desde el ocaso, firmado bajo el seudónimo de Sir Percy Blakeney, y me he encontrado diez relatos breves que giran fundamentalmente en torno a los sueños, la nostalgia y la imaginación. En el prólogo el autor nos confiesa sus influencias literarias: Tolkien, Lovecraft, Dunsany, etc., por lo cual no debe sorprendernos el carácter fantástico de la mayor parte de sus historias.


Se percibe en las mismas un clamor por la infancia perdida, una manifestación de ese niño que sobrevive dentro de cada uno de nosotros, que soñaba con grandes cosas, que tenía el horizonte abierto a infinidad de posibilidades, que se adentró en la adolescencia queriendo alcanzar los más altos ideales y que contempla el prosaismo del mundo, la horfandad de un discurso que ilumine su belleza.


Me ha gustado particularmente el relato titulado "La tragedia en la nieve", curiosamente no fantástico. Conduce al lector con particular acierto a lo largo del drama que acontece a un niño pequeño ignorado por los adultos que sueña con sorprender a su profesora encontrando a la Reina de las Nieves.


También me ha sorprendido gratamente el juego de relatos cruzados de "La última historia", en el que lo mágico y lo real acaban por colisionar.


La humanización de juguetes y animales acaece a menudo, donando esa perspectiva humana a realidades que llegamos a inhabitar (el ratoncito de goma, el osito de peluche...)


La lectura de Cuentos desde el ocaso me ha devuelto a esas historias que leía de joven y que tan buenos ratos me hicieron pasar. Ahora me vienen a la mente las Narraciones inverosímiles de Pedro Antonio de Alarcón, algunas de las cuales conservo en mi desmemoriada cabeza.


Si algo me ha quedado claro es que Enrique Rull, veradero nombre de Sir Percy Blakeney, no ha dejado que se extinga la llama que hay encendida en el corazón de cada niño. La prueba está ahí: Cuentos desde el ocoso.

domingo, 15 de diciembre de 2024

La mortalidad humana

 Las personas no nos ponemos de acuerdo en muchísimas cosas: qué político es el más pichi, qué equipo de fútbol es la pera limonera, pagar impuestos es el primer mandamiento o un robo... 


En todo caso hay algo en lo que todos coincidimos: un día nos hemos de morir.


De eso, precisamente de eso, habla Julián Marías en el penúltimo capítulo de su Antropología Metafísica.




martes, 10 de diciembre de 2024

Españoles, ¡Franco ha vuelto!





Algunos llamados "nostálgicos" gritaban en los ochenta aquello de "¡Franco, resucita, España te necesita!". España no, pero el partido hoy en el poder y sus palmeros está claro que sí lo necesitan, por eso lo conjuran en cuanto se presenta la ocasión. Titular de El Español: "Pedro Sánchez anuncia un centenar de actos en 2025 para conmemorar los 25 años de la muerte de Franco". Ojo, no de la Constitución, que es del 78, sino de la muerte de Franco.

Escribe Ortega en ¿Qué es filosofía? que el espíritu tiene que asesinar a su propio pasado para vivir, pero no hacerlo del todo, pues "si lo mata de una vez para siempre, no podrá seguir negándolo". Ahí está el secreto, en mantenerlo redivivo para erigirse en adalid de la lucha antifranquista, con un franquismo a la carta, claro está. Da igual que el paladín que encabeza la ceremonia tuviera tres años por aquel entonces. Hoy se yergue valeroso para conseguir... mover la opinión pública a su favor a costa de lo que sea. Llevamos medio siglo de reescritura del pasado colectivo y personal; hay que adaptarse a los nuevos vientos y crear al gusto eso que llaman... el relato. Enric Marco es el paradigma del fenómeno general. (Por cierto, a quien no haya visto la película "Marco" se la recomiendo desde ya).


Explica la noticia de El Español que se convocarán actos "para poner en valor la gran transformación vivida en este medio siglo de democracia" (y como siga la cosa al paso que va habrá que añadir: "y ni un minuto más").


Pero volviendo a Ortega, en sus Meditaciones del Quijote se lamenta de que España sea la tierra de los antepasados, donde éstos, lejos de estar en su lugar, en la historia, cumpliendo el papel que les corresponde como lo que son, son traídos a la actualidad en calidad de contemporáneos. "Esto es lo que no puede el reaccionario: tratar el pasado como un modo de vida. Lo arranca de la esfera de la vitalidad y, bien muerto, lo sienta en su trono para que rija las almas". Parece que Ortega nos viera por el ojo de una cerradura. ¡Marchando una de memoria histórica para la mesa del fondo!


El fenómeno no es únicamente local. Aquí el que puede desentierra a sus muertos para sacarles las muelas. Por eso un periodista francés de la talla de Jean Sévillia ha podido lanzarnos esta advertencia en su Históricamente Incorrecto: "Mientras el historiador debe medir el peso sutil de los matices y las circunstancias (...), lo políticamente correcto borra la complejidad de la historia. Todo lo reduce al enfrentamiento binario del Bien y del Mal, pero un Bien y un Mal interpretados según la moral de hoy en día. Así, la historia se convierte en un campo de exorcismo permanente: cuanto más se anatemizan las fuertas oscuras del pasado, más debe uno justificarse de no mantener con ellas ninguna solidaridad. Se demonizan así personajes, sociedades y épocas enteras. Sin embargo no es más que una engañifa. En realidad no se apunta hacia ellos: a través de ellos somos nosotros los que estamos en el punto de mira". La negrita es mía, y una parte del presupuesto que se empleará para estos actos de autobombo y propaganda, también.