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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

miércoles, 8 de julio de 2026

"Los músicos". Cuando ser un genio no es suficiente




Últimamente mi mujer y yo estamos desatados con eso de ir al cine. La verdad es que con cuatro mil setecientos grados Celsius en la calle, o te refugias en la piscina más abarrotada que la lista de espera de la Seguridad Social, o te metes en una sala climatizada. De momento hemos tomado la segunda opción.

 

El caso es que fuimos a ver “Los músicos”. Película francesa con una historia de apariencia tan simple como original: Una fundación que ha adquirido una serie de Stradivarius contrata a cuatro grandes figuras de la música para interpretar y grabar una obra inédita. A partir de aquí aflora lo más interesante; la condición humana de cada personaje.

 

Lo bueno de este tipo de tramas es que no están manidas. No tienes seguridad de que ruta va a tomar, aunque puedas sospecharlo. Aquí no han matado a la familia de un agente de policía, el cual se va vengando uno a uno de los criminales hasta dar con el jefe de los malotes para acabar con él. Eva de otra cosa; de la voluble condición humana y de nuestra forma de relacionarnos.

 

Además, el director ha tenido el acierto de poner en los papeles de músicos a verdaderos músicos, quienes además son actores. O tal vez sean actores que son músicos. Tanto da. El caso es que las interpretaciones están desarrolladas con general acierto. Para mí, sobresale la de Mathieu Spinosi, quien da vida a un violinista egocéntrico y un tanto inmaduro.

 

Es de ese tipo de películas que no me importaría volver a ver dentro de un tiempo, sin necesidad de que en la calle haya lava volcánica.

jueves, 2 de julio de 2026

Talento

Javier Marías era un hombre con indudable talento. Sólo había que oirle hablar. La precisión en el uso de los términos, la clara dicción, la acumulación de lecturas y experiencias. En ocasiones sacaba una vena jacobina bastante estrecha poco acorde con su natural caballerosidad británica.


Recientemente he vuelto a ver su discurso de acceso a la Real Academia de la Lengua y he disfrutado como la primera vez de su capacidad de comunicación. No es fácil cautivar al público con un discurso leído. No digamos ya, hacerlo reír. Particularmente hilarante es la anécdota que cuenta a propósito del testimonio judicial de un conocido (minuto 25).


Javier Marías tuvo a bien corresponderme a la biografía que escribí sobre su padre y que le remití enviándome a su vez su último libro dedicado. Se trataba de Los Enamoramientos. Me llegó por correo postal pasado un tiempo y de forma inesperada. "Para Rafael Hidalgo, agradeciéndole su libro sobre mi padre, que leeré con interés lo antes posible. Saludos cordiales. Javier Marías."


Es curiosa la forma de quedar estando ausente. La foto fija de lo que es puso acontecer: la vida. Es como si en esas letras que plasmó para mí, todavía latiera algo de su ser.


Aquí quedan sus historias y su recuerdo, para quienes quieran disfrutarlos.




domingo, 28 de junio de 2026

Caso 137




"Caso 137" es una película que nos habla sobre los límites. Más en concreto sobre los límites del obrar humano. ¿Hasta dónde es lícito llegar? ¿Hasta qué punto nos determinan las circunstancias?

En plena ola de protestas de los llamados chalecos amarillos en París, un muchacho sufre un severo traumatismo craneal debido a una pelota de goma de la policía. La agente de la policía de Asuntos Internos Stéphanie será la encargada de investigar qué sucedió y depurar responsabilidades.

La tenacidad de la investigadora chocará con el corporativismo del cuerpo de policía, con la incomprensión de la familia del muchacho y con la desconfianza de algún testigo.

Stéphanie mostrará una gran capacidad y rigor. Conoce perfectamente el reglamento y no duda en esgrimirlo frente a sus interrogados. Sin embargo, llegado el caso, ella también traspasará algunos límites ("No debería estar hablando con usted").

Vivimos en un mundo imperfecto, por eso necesitamos vigilantes, y vigilantes de los vigilantes. Aun así, estos últimos, están hechos del mismo barro que los demás.

Película para un coloquio.



sábado, 27 de junio de 2026

Los últimos días de María Antonieta




Me siento ante el teclado recién llegado del cine, de ver la película "Los últimos días de María Antonieta". 

El título señala a las claras el tema de esta producción franco-italiana.

La familia real ha sido capturada tras su intento de escapar de la Francia revolucionaria, y es confinada en la Tur du Temple. A partir de ese momento el curso de los acontecimientos los llevará desde el anhelo de volver a la situación previa hasta un progresivo descenso a los infiernos.

Los revolucionarios se sienten los adalides de una nueva era que debe acabar con lo viejo para traer un nuevo orden benéfico para la humanidad. Como todo fenómeno de masas, el andamiaje en el que justifican sus actos son consignas repetidas y tomadas por dogmas inapelables. Se sienten poseedores de unos ideales que los dotan una superioridad moral legitimadora de cualquier acción.

Ante todo se nos presenta el drama humano de Luis XVI y María Antonieta, cautivos junto a sus dos hijos. Sus figuras no tienen nada de épico, y, precisamente ahí, reside su dramatismo. Son personas de carne y hueso, con sus flaquezas, vanidades y miedos. 

La muerte que les aguarda se les presenta como algo incomprensible y desmedido.

La película evita lo escabroso. Le basta con señalar lo que va a suceder para que el espectador lo entienda perfectamente sin recurrir al emotivismo ni al morbo.

Además, contiene alguna imagen digna de una antología del cine. En concreto hay una en la que los revolucionarios han llegado al palacio en el que la familia real está detenida. Luis XVI se presta a presentarse ante ellos para demostrar que no ha escapado. La mirada del pequeño grupo al que se ha permitido acceder es hosca, escrutadora y fría. Una mujeruca impele al rey a acercarse a ellos: "No tenga miedo, somos la humanidad". Apenas el rey bondadoso se pone ante ella, la mujer arroja la cabeza decapitada de la amiga de la reina que hasta la víspera los ha acompañado.

Viendo la película me venían a la cabeza unas cuantas cosas. La afirmación de Julián Marías de que los procesos revolucionarios en realidad acarrean involuciones, y en particular la francesa, cuando tenían un rey benéfico y con apartura de miras, se lanzó a un camino de irracionalidad e intolerancia en nombre de la razón y de la lucha contra el fanatismo.

También me acordaba de Arturo Pérez Reverte, a quien tanto gusta repetir que en España nos faltó una revolución con guillotina al modo de la francesa.

En fin, volviendo a la película, me parece muy recomendable para aquellos a quienes guste la historia, y más particularmente, la historia de nuestro tiempo, la edad contemporánea.



sábado, 20 de junio de 2026

Julián Marías me reúne con Jaime Mayor Oreja, Ignacio Sánchez Cámara y Rafael Sánchez Saus

 El pasado 19 de mayo participé en un mesa redonda junto a Jaime Mayor Oreja e Ignacio Sánchez Cámara a propósito del pensamiento de Julián Marías sobre España. Moderó Rafael Sánchez Saus.


Lamentablemente, el audio deja mucho que desear. No obstante, la traigo aquí por si alguien tiene la paciencia de seguirla.




jueves, 18 de junio de 2026

Un poquito de autopromoción


 

Aquí estamos...

jueves, 11 de junio de 2026

Aplausos vacíos




Llevaba años no queriendo hablar y sintiendo que debía hacerlo. A veces encontraba una excusa, otras simplemente ahogaba mi conciencia. Este año decidí que no iba a dejarlo pasar. Hablaría. Anoté una y otra vez las ideas, traté de ordenarlas, de elaborar un discurso coherente. Debía ser breve y claro. A fin de cuentas, yo sólo era uno más entre los más de cuatrocientos que componían la asamblea y mi intervención, de producirse, sería en el turno de ruegos y preguntas.


Llegó el día. Por la noche apenas había pegado un ojo. Por suerte me acompañaba mi esposa, sabedora de la importancia que aquel gesto mínimo representaba para mí. Arrancó la asamblea. Conforme pasaban los minutos mis nervios se incrementaban. La tribuna estaba minuciosamente dispuesta, bien iluminada, con los ponentes leyendo sus elaborados discursos en los teleprónter. Me sentía una hormiga o, peor aún, un absurdo. Ellos daban datos precisos, estrategias definidas, eran los portavoces de los principios que regían nuestra organización. Yo, oculto en aquella sala a oscuras, era, a lo más, una mancha en el papel, algo que no debería estar allí.


Cuando todo parecía concluído y se iba a dar cierre al acto, pedí la palabra. Todas las cabezas se giraron hacia mí. Manoseaba la hoja que hasta unos segundos antes había repasado. Hablé con torpeza. Los nervios hacían de mi exposición algo confuso, agravado por la angustia que asomaba en mi voz. Aun así pude decir algunas cosas: Que nuestros "valores" no eran tan sólidos como decíamos. Que en vez de cambiar el mundo el mundo nos había cambiado a nosotros. Que ese mundo que nos hacía a su imagen y semejanza estaba herido por la desvalorización de vida y la dignidad de cada ser humano: el aborto, la eutanasia, los embriones congelados... Récord de suicidios y de ansiolíticos. La realidad no tolera el vacío, y al ignorar la doctrina social de la Iglesia que nos constituyó las modas del momento nos estaban devorando.


Al acabar recibí una fuerte ovación. Era plenamente consciente de que se trataba de un reconocimiento a mi esfuerzo y a mis apuros, y no de que la adhesión a mis palabras, pero al menos habían sido dichas. Un par de días más tarde la organización hacía pública su determinación en promover la doctrina woke y tenerla por bandera... Es decir, en seguir "al mundo" con paso firme.


Hace sólo tres días el Papa León XIV habló ante el parlamento español. Defendió la vida sin componendas ni rencor. Fue un canto a la dignidad humana. Al concluir, los allí presentes aplaudieron con entusiasmo. Hoy, jueves 11 de junio de 2026, ese mismo parlamento ha aprobado medidas para "blindar" la eutanasia y agilizar sus trámites.


Es hora de barrer las palmas y los ramos de olivo. La fiesta ha concluído.