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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

viernes, 22 de mayo de 2026

El filósofo, el exministro y un tío grande por dentro y por fuera

 



Dios mío, ¿qué es España?, se preguntaba Ortega y Gasset.


Para darle una vuelta a esa pregunta desde el pensamiento de Julián Marías nos reunimos el pasado martes 19 de mayo Jaime Mayor Oreja, Ignacio Sánchez Cámara, Rafael Sánchez Saus en el papel de moderador y un más que humilde servidor. Fue en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, y lo organizó la Fundación Herrera Oria y NEOS.




Grabaron la mesa redonda, así que si la cuelgan en la red y es fácilmente accesible pondré un enlace en este blog, por eso de que "yo he venido a hablar de mi libro".


La mañana de miércoles compartí un largo paseo con Lourdes Durán por el Madrid medieval y el de los Austrias, y hablamos, cómo no, de Marías.


Y ya para la comida disfruté de una agradabilísima velada con Enrique Rull, alias Sir Percy Blakeney. Un enamorado del cine clásico que me recomendó unas cuantas películas que poco a poco iré viendo.




Nos hicimos una foto, yo parezco relajado mientras meto tripa con todas mis fuerzas, y él da la impresión de que va a reventar la camiseta de un momento a otro mientras posa distendido después de darnos una buena panzada.

Propósito núnero 728 para la vuelta del verano: tengo que hacer deporte.

martes, 21 de abril de 2026

Popper y la falsabilidad

 



Vamos con un vídeo sobre Karl Popper y su concepto de falsabilidad. Artista invitado: Tom Cruse

domingo, 12 de abril de 2026

La fiesta de la Metafísica




 La fiesta de la metafísica llega a Polizón y Náufrago

jueves, 26 de marzo de 2026

Kant inalcanzable (parte 4 y última)






Con este vídeo tardano se cierra el ciclo sobre el pensamiento de Kant. Siempre me queda la duda y el temor de que no pueda ser de provecho para nadie.


El trabajo ahí está. Poco más puedo decir.

miércoles, 25 de marzo de 2026

martes, 6 de enero de 2026

"La traición es cuestión de fechas" Talleyrand

 


En la calurosa sala de visitas, junto al espectro de la pianola amortajada con una sábana blanca, el coronel Aureliano Buendía no se sentó esta vez dentro del círculo de tiza que trazaron sus edecanes.

Ocupó una silla entre sus asesores políticos, y envuelto en la manta de lana escuchó en silencio las breves propuestas de los emisarios. Pedían, en primer término, renunciar a la revisión de los títulos de propiedad de la tierra para recuperar el apoyo de los terratenientes liberales. Pedían, en segundo término, renunciar a la lucha contra la influencia clerical para obtener el respaldo del pueblo católico. Pedían, por último, renunciar a las aspiraciones de igualdad de derechos entre los hijos naturales y los legítimos para preservar la integridad de los hogares.


-Quiere decir -sonrió el coronel Aureliano Buendía cuando terminó la lectura- que sólo estamos luchando por el poder.


-Son reformas tácticas -replicó uno de los delegados-. Por ahora, lo esencial es ensanchar la base popular de la guerra. Después veremos.


Uno de los asesores políticos del coronel Aureliano Buendía se apresuró a intervenir.


-Es un contrasentido -dijo-. Si estas reformas son buenas, quiere decir que es bueno el régimen conservador. Si con ellas logramos ensanchar la base popular de la guerra, como dicen ustedes, quiere decir que el régimen tiene una amplia base popular. Quiere decir, en síntesis, que durante casi veinte años hemos estado luchando contra los sentimientos de la nación.


Iba a seguir, pero el coronel Aureliano Buendía lo interrumpió con una señal. 'No pierda el tiempo, doctor -dijo-. Lo importante es que desde este momento sólo luchamos por el poder'. Sin dejar de sonreír, tomó los pliegos que le entregaron los delegados y se dispuso a firmar.


-Puesto que es así -concluyó-, no tenemos ningún inconveniente en aceptar.


Sus hombres lo miraron consternados.


-Me perdona, coronel -dijo suavemente el coronel Gerineldo Márquez-, pero esto es una traición.


El coronel Aureliano Buendía detuvo en el aire la pluma entintada, y descargó sobre él todo el peso de su autoridad.


-Entrégueme sus armas -ordenó.


El coronel Gerineldo Márquez se levantó y puso sus armas sobre la mesa.


-Preséntese en el cuartel -le ordenó el coronel Aureliano Buendía-. Queda usted a disposición de los tribunales revolucionarios.


Luego firmó la declaración y entregó las pliegas a los emisarios, diciéndoles:


-Señores, ahí tienen sus papeles. Que les aprovechen.


Dos días después, el coronel Gerineldo Márquez, acusado de alta traición, fue condenado a muerte. Derrumbado en su hamaca, el coronel Aureliano Buendía fue insensible a las súplicas de clemencia.


Cien años de soledad

domingo, 28 de diciembre de 2025

Cautivo de una idea




Me surgio la idea hace... ¿siete, ocho años? Leí, releí, recopilé información (demasiada información), tome mil millones de notas. Colapsé.

El libro seguía cortejándome y yo dejándome querer, porque en el fondo lo amaba.

Retomé un par de veces y al fin me puse manos a la obra. Parece que la cosa marchaba y... un nuevo colapso.

¡Maldita sea!

Ya no sé si fue en 2024 o metidos en 2025, pero lo arranqué de nuevo. A por todas. Con altibajos. Con rectas rápidas, curvas cerradas y pinchazos en las ruedas. Con la mente lúcida y las ideas secas. Ahí sigo.

De momento llevo ¡sesenta y cinco capítulos! Esto va camino de convertirse en La montaña mágica o En busca del tiempo perdido pero nivel proletario de las letras.

Falta la poda tras llegar al final, que todavía no ha sucedido. Pero, vamos, que se me ha ido de madre de todas, todas.

Los personajes me tienen secuestrado y yo no quiero pensar demasiado porque de hacerlo dejaría caer el bolígrafo y echaría a correr.

Lo hago por ellos, como lo hice por Bresca. Porque me piden vivir y yo quiero que existan. Aunque bien sé que todo este esfuerzo y privación tiene como resultado un puñado minúsculo de pacientes lectores y un libro no ya olvidado, lo que supondría que fue conocido, sino absolutamente ignorado en medio del aluvión de títulos que se producen por segundo.

¡Don Miguel, va por usted!