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BITÁCORA DE RAFAEL HIDALGO

jueves, 19 de junio de 2014

"Polizón y náufrago" ya tiene vídeo de presentación



El canal de Youtube "Polizón y náufrago" ya tiene vídeo de presentación. En poco más de un minuto explico quién soy y de qué va aquello. Cuando entre en alguna crisis existencial tendré que consultarlo para aclararme...

jueves, 12 de junio de 2014

Andanzas del impresor Zollinger



Es un cuento largo pero en absoluto pesado. En él Pablo D´Ors narra lo que anuncia en el título: las "Andanzas del impresor Zollinger".

August Zollinger es un joven bueno capaz de deleitarse con lo más sencillo, incluso a las cosas o hechos más rutinarios les encuentra significación y, por ello, los considera dignos de atención, de cuidadosa atención. Esa idea del deleite con toda realidad y de vivencia del presente impregna todas las páginas de un libro que se lee con sumo agrado.

Una única e importante advertencia: no leer la introducción de Andrés Ibáñez antes de hacerlo con la novela, pues la destripa de cabo a rabo. Ibáñez aporta unos análisis interesantes de los distintos episodios lo cual le podría otorgar un puesto... ¡al final de la novela!, es decir, como epílogo.

sábado, 7 de junio de 2014

Señora de rojo sobre fondo gris



Una obra maestra. Lo sé, no soy yo quien lo ha descubierto; hace lustros que es público y notorio, pero es que yo me la acabo de leer y todavía estoy conmovido.

¿Novela? No lo parece. Vida, la vida misma. ¿Que en eso consiste una novela? Entonces puede que lo sea, pero de un orden de magnitud infinitamente superior a la mayor parte de las que tienen este calificativo.

El desgarro por la esposa fallecida tempranamente, porque siempre es demasiado pronto cuando se ama. Y, conocido desde el primer momento el desenlace que en rigor ya se ha producido, el lector siente la congoja del final inevitable.

"Señora de rojo sobre fondo gris" de Miguel Delibes, o la incomprensión de la muerte del ser amado.

miércoles, 4 de junio de 2014

En la hora de los puros



Robespierre era “el incorruptible”. El hombre puro que pontificaba sobre la virtud y edificaba mundos de perfección ideal. A él se sumaban otros puros, no contaminados, al menos eso decían aunque luego cada uno a su nivel arrastrara sus humanas miserias, sus ajustes de cuentas, sus intereses. Pero ahora habían descubierto la fuerza de la acción conjunta y el consuelo de encontrar a los culpables de sus desgracias, los malvados, los poderosos y sus cómplices, “los otros”, por acción o por omisión, todos aquellos que no se sometieran a la fuerza de la calle que era la verdadera libertad, la única y forzosa libertad.

Autoproclamados “el pueblo” decidieron que nada de lo anterior valía, nada merecía ser puesto a salvo, ni siquiera la Historia. El fuego purificador iba a devorar toda la podredumbre para alumbrar un hombre nuevo.

Pero con grandes discursos el hombre naturalmente bueno seguía sin aparecer, había que traer la virtud por la fuerza: “virtud y terror”. Cada vez que Robespierre tomaba la palabra la asamblea temblaba. Un gran orador, sí señor, y además no contaminado; ajeno al “establishment”. El poder estaba en la calle, en la Comuna, en los sans culottes, en “el pueblo”, como si de una unidad mental sin fisuras se tratara, y Robespierre hablaba en su nombre lanzando anatemas. ¿Quién sería el próximo en caer? ¿Quién la víctima sacrificial del nuevo acto purificador?

No pocos lo atacaban señalando sus defectos, sus debilidades, sus miserias. No se daban cuenta de que el punto fuerte de Robespierre era, precisamente, su “incorruptibilidad”. Podía proponer disparates pero no ser censurado por ladrón o sobornador. Sí, su discurso llegaba al delirio, pero era un “puro” a diferencia de muchos de sus adversarios que, más razonables en lo teórico, eran reacios a cambiar de vida, a reconocer sus errores pasados y renunciar a sus privilegios. Eso les iba a costar el cuello a ellos y a otros muchos.


Robespierre era “el incorruptible”. El hombre puro que pontificaba sobre la virtud y edificaba mundos de perfección ideal.

domingo, 1 de junio de 2014

Santos Nalda, un escritor, un maestro... ¡un amigo!



En ocasiones la vida nos sorprende con un regalo. Los mejores son las personas, personas especiales, únicas, que nos hacen ser más. Hace ya unos cuantos años, a mediados de los ochenta, yo recibí uno de aquellos presentes, se llamaba Santos Nalda y era maestro de aikido.

Transcurridas casi tres décadas tengo la fortuna de seguir contando con sus enseñanzas y compartiendo su amistad. Por eso Santos Nalda es una persona muy importante para mí. Pero es que además el maestro Nalda es autor de más de cuarenta libros (aparte de cientos de artículos) sobre artes marciales en los que explica desde el origen de los samuráis hasta el modo correcto de emplear la respiración.

Esto me ha animado a darlo a conocer un poco más a través de un documental que con mis modestos recursos he elaborado. No ha sido fácil sentarlo delante de una cámara porque os puedo asegurar que es absolutamente alérgico a todo protagonismo; de hecho he tenido que echar mano de los "resortes de la amistad" para lograrlo. Finalmente lo he conseguido. Aquí tenéis el resultado. Confío en que os guste. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Julián Marías, una estudiante de bachillerato y un poco de mí



Lo mejor que puede tener un alumno es un profesor con vocación docente y gusto por su asignatura.

La mayor fortuna para un profesor es contar con un alumno trabajador con ganas de aprender.

Estanislao Martín es lo primero y Nuria Bravo lo segundo, ambos comparten aula. ¿Qué más se puede pedir?

Pues lo que se puede pedir es que a uno le metan en esta fecunda dinámica, y es precisamente lo que han hecho ya que Nuria ha presentado un trabajo sobre un libro mío: "Julián Marías, retrato de un filósofo enamorado".

Así que donde antes eran dos ahora somos tres, y como me gusta compartir las cosas buenas pues pongo este trabajo a vuestro alcance, de modo que ahora ya somos unos cuantos más afortunados.

Espero que os guste.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Una mirada femenina sobre la musa de Julián Marías: Lolita



Mi amiga Nieves Gómez ha tenido la generosidad de dejarme el manuscrito del libro que ha escrito sobre la esposa del filósofo Julián Marías. Se titula Dolores Franco de Marías, una vida desde la razón vital femenina. Como las editoriales en ocasiones se conceden algunas licencias a este respecto, desconozco si dicho título será el que aparezca en letra impresa.

He de decir que me ha ayudado a ahondar en la comprensión algunas cosas, para empezar, la admiración mutua que el matrimonio Marías-Franco se profesaba. Ciertamente nos encontramos ante una mujer excepcional, dotada de una inteligencia, perspicacia y conocimientos admirables. Así, no es de extrañar que el mismísimo Ortega y Gasset la contara entre sus amistades más cercanas, intercambiando con ella abundantes cartas (aparte de las que se escribía con el propio Julián Marías).

La obra escrita de Dolores Franco no alcanza ni de lejos la enormidad de la que produjo su esposo, y sin embargo la de éste no se entendería sin ella.

En cuanto a la calidad, nada que envidiar. Es la autora de España como preocupación, responsable de algunas de las más importantes entradas del Diccionario de Literatura Española publicado por la Revista de Occidente, como las referidas a Azorín o a la Generación del 98. Además, tradujo y prologó el escrito de Napoleón De Córcega a Santa Elena (Escritos y Discursos). 

Sólo deseo la pronta publicación de esta biografía realizada por Nieves Gómez y que coseche el éxito que sin duda merece.


Con Nieves Gómez (centro) y Maite Flores (derecha)